Hesperian Health Guides

Cómo proteger las fuentes de agua

Mucha gente depende del agua superficial (de ríos, arroyos, lagos y estanques) o del agua subterránea (agua que se acumula bajo tierra y sale por las vertientes o pozos). Como el agua superficial a menudo está contaminada, no debe usarse para beber si no se purifica antes. El agua subterránea con frecuencia no contiene microbios porque se purifica al filtrarse a través de la arena y la tierra. Sin embargo, el agua subterránea puede estar contaminada con minerales naturales como el fluoruro o el arsénico, con infiltraciones de fugas de alcantarillas, fosas sépticas y sanitarios, escorrentías de basureros o sustancias químicas industriales y agrícolas.

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Cuando la tierra y los acueductos no se mantienen debidamente, la cantidad de agua subterránea también puede disminuir a un nivel peligroso. Cuando se han cortado los árboles y se ha eliminado la vegetación, la lluvia que antes entraba a la tierra y se almacenaba como agua subterránea ya no lo hace y se escurre a los ríos y al mar.

La mejor manera de resguardar el agua superficial y el agua subterránea es:

A medida que aumenta el número de personas que vive alrededor de una fuente de agua y la utiliza, se hace más difícil protegerla. En los lugares donde hay mucha actividad industrial, es posible que se utilice demasiada agua o que se introduzcan contaminantes en ella, sin que la gente que más la necesita tenga los medios necesarios para evitar el problema. Estos problemas sólo se pueden resolver cuando la comunidad se organiza para garantizar la protección del agua y presiona a los gobiernos para que hagan cumplir las normas a la industria.