Hesperian Health Guides

El petróleo y la ley

Muchos países emiten leyes para proteger a las personas, el agua y la vida silvestre contra la contaminación y para asegurar que las condiciones de trabajo sean seguras. También existen leyes y convenios regionales e internacionales para responsabilizar a las compañías de los derrames. Sin embargo, estas leyes sólo serán efectivas si las personas trabajan unidas para asegurarse de que se cumplen.

También, la empresa petrolera debe haber presentado la Evaluación del Impacto Ambiental (EIA) antes de hacer las perforaciones petroleras. En la EIA se establecen las responsabilidades legales de la compañía en caso de derrames. Discuta cómo su comunidad puede usar la EIA para responsabilizar a la compañía en caso de emergencias. Por ejemplo, ¿podemos demandar que cierren la tubería que causó el derrame hasta que limpien? ¿Puede la compañía suministrar agua
potable a la comunidad, o pagar por los servicios médicos y los daños a la propiedad?


El caso contra Texaco

Cuando Texaco vino a perforar petróleo en Ecuador, el pueblo cofán no tenía idea de que la empresa estadounidense destruiría sus vidas. Durante más de 20 años, vertió millones de litros de petróleo y agua de desechos tóxicos en el medio ambiente.


Los ríos que habían sostenido a los cofanes por generaciones se convirtieron en fuentes de alimento inservibles. Cada día, la gente pasaba muchas horas buscando agua potable y algún animal que cazar; mucha gente huyó del lugar. Los líderes cofanes dicen que Texaco destruyó su forma tradicional de vida y causó enfermedades a miles de personas. La población de los cofán se redujo de 15 mil a sólo 500.


Las víctimas de la contaminación formaron el Frente de Defensa de la Amazonía y organizaron atención médica para aquellos que sufrían. Ayudaron a organizar estudios sobre los efectos de las operaciones petroleras de Texaco para la salud. Hablaron con ambientalistas de la capital, Quito, y con abogados de Estados Unidos. Juntos elaboraron un plan. Los líderes y activistas viajaron a pie, en canoas, y por avión a Nueva York para presentar una demanda de mil millones de dólares contra Texaco.


Texaco intentó hacer que se desestimara el caso. La compañía objetaba que el caso debía ser tratado ante una corte ecuatoriana porque la contaminación había ocurrido en ese país. Los activistas sabían que iba a ser difícil obtener justicia en Ecuador.

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Explicaron al juez que las decisiones de contaminar el Amazonas habían sido tomadas en Estados Unidos. El juez accedió a conocer la causa. ¡Fue la primera vez que un caso internacional se aceptaba en una corte estadounidense! Los líderes cofanes estaban felices.


Durante 10 años Texaco hizo todo lo posible para que se desestimara el caso. Un nuevo juez encargado decidió que el caso debía ser juzgado en Ecuador, y volver a una corte de Nueva York en caso de que el resultado no fuera justo. El juicio aún no ha terminado. La gente continúa sufriendo los problemas de salud a medida que el petróleo se sigue bombeando desde la selva tropical. La perseverancia de los demandantes para obtener una solución justa de parte de Texaco ha servido para que muchas personas conozcan el daño causado por el petróleo y ha obligado a Texaco y a otras empresas petroleras a aplicar métodos más seguros de perforar petróleo.