Hesperian Health Guides

El problema de las aguas negras

Los sistemas de tratamiento de aguas negras utilizan agua para mover los desechos por las cañerías. Estos sistemas pueden mejorar la salud de la comunidad, especialmente en las áreas urbanas densamente pobladas. Sin embargo, para evitar los problemas de salud, las aguas negras deben ser tratadas antes de volver a su cauce y utilizarlas otra vez sin peligro.

El tratamiento de las aguas negras es costoso y con frecuencia éstas se expulsan sin haber sido tratadas. Esto propaga los desechos y todos los microbios, lombrices y sustancias químicas presentes en ellas, ocasionando problemas de salud tales como hepatitis, cólera y tifoidea en los lugares donde se arrojan las aguas.

Incluso si se hace un costoso tratamiento de las aguas negras, la utilización del agua para acarrear los desechos resulta con frecuencia en un método no sostenible que puede causar problemas como:

  • Contaminación de las fuentes de agua potable en las partes bajas.
  • Contaminación de la tierra donde la gente vive y cultiva.
  • Pérdida de nutrientes (fertilizantes) para la agricultura.
  • Contaminación de los recursos de agua potable, para consumo, aseo y agricultura.
  • Malos olores.


Los sistemas de tratamiento de aguas negras también pueden causar problemas de salud cuando se mezclan diferentes tipos de desechos, como ocurre cuando las fábricas arrojan sustancias tóxicas en las alcantarillas. Esta contaminación hace que el tratamiento y reciclaje de las aguas negras sea muy difícil.

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Los más perjudicados por las aguas negras no tratadas son los residentes de los lugares en las que éstas se arrojan.

La forma más segura y menos costosa de manejar las aguas negras es tratarlas cerca del lugar donde se producen, y luego dejar que el agua se absorba en el suelo y sostenga las plantas. La forma más común de hacerlo es valiéndose de un tanque séptico (un tanque grande enterrado en el suelo donde se recolectan y descomponen los desechos sólidos) y un campo de absorción (donde los líquidos fluyen y penetran en el suelo). Sin embargo, este método requiere de una planificación técnica más allá del propósito de este libro (encontrará más información en la sección de otros recursos sobre el agua y el saneamiento).

Los sistemas de tratamiento de aguas negras utilizan grandes cantidades de agua para tareas que podrían hacerse con muy poca agua, o incluso sin agua. Las comunidades que tienen poca agua, o que no pueden tener un sistema de aguas negras, podrían beneficiarse con otro tipo de sanitario.

Una comunidad construye su propio alcantarillado

El poblado de Orangi es un asentamiento de 900 mil personas en Karachi, Pakistán. Durante muchos años, Orangi no tenía agua potable o servicios de saneamiento. Las aguas residuales corrían por zanjas abiertas que servían de criadero a moscas y zancudos, causando enfermedades. En 1980, el Dr. Katar Hameed Khan lanzó el Orangi Pilot Project, o OPP, para ayudar a la gente a identificar sus problemas de salud y proponer soluciones.

Los residentes de Orangi decidieron que instalar un sistema de tratamiento de aguas negras con alcantarillado subterráneo sería lo más apropiado para mejorar su calidad de vida. Al comienzo esperaron que el gobierno se hiciera cargo de la construcción, pero el Dr. Khan sabía que el gobierno de Karachi no les daría dinero para construir un sistema de tratamiento de aguas negras. Tras debatirlo mucho, los residentes de Orange decidieron construir ellos mismos el sistema de aguas negras, aunque no tuvieran dinero para hacerlo.

El primer paso fue crear organizaciones comunitarias. Se organizaron hileras de 20 a 30 casas para construir el alcantarillado y solicitaron la ayuda del OPP. El OPP hizo el levantamiento de las hileras y preparó los planos. La organización de vecinos recaudó dinero de la gente para construir el sistema de alcantarillado.

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Al comienzo muchas personas no sabían cómo mezclar el concreto o cómo excavar fosas para aguas negras planas y uniformes, de modo que algunos trabajos no se hicieron bien. En 2 años muchas alcantarillas se construyeron mal y muchas otras ni se habían construido. Los organizadores del OPP se dieron cuenta de que no habían capacitado bien a los pobladores, y decidieron realizar cursos adicionales de capacitación, incluyendo ahora en ellos a las mujeres y niños. El trabajo mejoró, y se hicieron cambios en los planos a fin de servir mejor a la comunidad, reducir costos y terminar el trabajo más rápido.

Después de unos cuantos años, cada hilera de casas contaba con un sistema de aguas negras para sacar los desechos fuera de los hogares. Las condiciones de salud mejoraron y Orangi se convirtió en un sitio más agradable para vivir. Sin embargo, seguía el problema de falta de apoyo gubernamental y de los recursos para construir las correspondientes plantas de tratamiento de aguas negras. El gobierno se negó a darles el dinero necesario. Sin embargo, muchos años después el gobierno encontró una solución más económica y decidió financiarla. Conectaron la red de alcantarillado a un sistema de filtrado que purificaba las aguas negras a medida que éstas se desplazaban corriente abajo.

Al trabajar juntos en la construcción de su propia red de alcantarillado, la comunidad había dado el primer paso. El OPP mostró al gobierno y a muchos expertos que la salud de la comunidad mejoraría con la construcción de un sistema local de tratamiento de aguas negras por alcantarillado, adecuado tanto a las necesidades como a las habilidades de la comunidad.