Hesperian Health Guides

Los plaguicidas dañan el medio ambiente

Los plaguicidas no sólo envenenan a la gente y a las plagas, también hacen daño a otros componentes del medio ambiente.

Los plaguicidas envenenan a los animales cuando éstos comen, beben y respiran, tal como sucede con los seres humanos. Los plaguicidas se absorben en sus cuerpos y cuando los animales grandes se comen a los más pequeños la cantidad de veneno almacenado también aumenta.


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Un día fumigué en el campo de algodón unas termitas con endosulfán. Después, un sapo se comió las termitas muertas.
Una lechuza agarró al sapo y luego se sentó en un árbol a disfrutar de su comida. Diez minutos más tarde, la lechuza cayó muerta.

Los plaguicidas envenenan la tierra ya que matan los insectos, gusanos, hongos y bacterias que crean los nutrientes necesarios para mantener el terreno vivo y fértil.

Los plaguicidas envenenan el agua. Si los plaguicidas corren hasta los ríos y arroyos, matan a los peces y hacen daño a los animales y a las personas que toman esa agua.

Los plaguicidas envenenan el aire cuando son arrastrados por el aire. Los plaguicidas pueden llegar a muchos kilómetros de distancia del lugar donde se aplicaron.

Cómo las plagas se vuelven resistentes a los plaguicidas

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El plaguicida mata la mayoría de las plagas, pero algunas sobreviven porque son más resistentes.
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Las plagas que sobreviven dan nacimiento a más plagas resistentes.
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Pronto todas las plagas se vuelven resistentes y los plaguicidas ya no son efectivos.

Resistencia a los plaguicidas

Siempre hay algunas plagas que no mueren a pesar de ser fumigadas con plaguicidas porque son más fuertes o producen sustancias que bloquean el plaguicida. Estas plagas se reproducen dando lugar a otras que tampoco son afectadas por los plaguicidas. Esta situación se conoce como resistencia a plaguicidas. Cada vez más plagas nacen con esta resistencia, hasta que hay una población entera de plagas resistentes que no pueden ser eliminadas con los mismos productos químicos.

Las empresas productoras de plaguicidas crean nuevos plaguicidas más potentes para matar a estas plagas resistentes. Los agricultores compran los nuevos productos químicos, gastando más dinero cada temporada. Cada año, el medio ambiente se envenena con más productos químicos, más plagas se vuelven resistentes y las empresas de plaguicidas obtienen más ganancias.

Aunque los plaguicidas sean efectivos durante una estación o dos, a la larga envenenan a la gente, a los animales, a la tierra y al agua. El único beneficio a largo plazo es para las empresas que fabrican y venden productos químicos.

Los plaguicidas matan a los insectos útiles

No todos los insectos son plagas, muchos son beneficiosos para los agricultores. Las abejas polinizan las plantas y hacen miel. Las mariquitas atacan los insectos que dañan los cultivos. Hay más insectos útiles que “plagas”. Pero los plaguicidas generalmente matan tanto a los insectos “buenos” como a los insectos “malos”.

Por ejemplo, cuando se fumiga un campo para matar pulgones, el veneno también mata a las arañas y mariquitas que se comen a los pulgones. Sin arañas ni mariquitas que los controlen, en la siguiente temporada habrá más pulgones.