Hesperian Health Guides

Mejorar la seguridad alimentaria local

Todos los gobiernos deben tratar de asegurarse de que la gente no pase hambre. Los gobiernos nacionales pueden implementar políticas para promover el uso de la tierra para granjas familiares, evitar la contaminación de las tierras, facilitar créditos justos a los agricultores y ayudarles a resolver sus problemas.

Algunos gobiernos nacionales ofrecen subsidios (dinero para apoyar a los agricultores, a los compradores de alimentos, o a ambos) en un esfuerzo por mejorar la seguridad alimentaria. Estos subsidios incluyen: precios de garantía para ayudar a los agricultores a establecer un precio más alto de mercado para los alimentos que producen, y control de los precios para los compradores de alimentos (consumidores) para asegurar que los alimentos importantes sean accesibles.

Generalmente el gobierno concede su apoyo a grandes empresas propietarias de extensas granjas industriales o empresas que producen y distribuyen alimentos no saludables. Cuando el apoyo del gobierno se corrompe así por la presión de las grandes empresas, generalmente el resultado es mayor hambre y desnutrición.

Pero con o sin apoyo del gobierno, la gente puede tomar muchas medidas para mejorar la seguridad alimentaria local. Desde cultivar un huerto familiar pequeño hasta organizar un mercado local, los cambios que mejoren la seguridad alimentaria pueden con frecuencia ofrecer cambios rápidos y motivar a la gente a hacer mucho más.

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Los alimentos locales son más saludables, frescos, y apoyan la cultura y economía locales.

Proyectos alimentarios de la comunidad

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Los programas de alimentos de la comunidad sirven para mantener nuestra cultura.

La seguridad alimentaria es mejor cuando los alimentos son producidos y distribuidos localmente. Los alimentos cultivados localmente son frescos y, por lo tanto, más nutritivos. Desarrollan la economía local porque hacen circular el dinero de los agricultores y de los comerciantes del lugar. Y ayudan a estimular las relaciones entre las personas, aumentando así la influencia y la salud de las comunidades. Para las comunidades pobres, que generalmente tienen poca tierra y pocos alimentos comerciables, recuperar el control de la producción y la distribución de los alimentos es especialmente importante.

Posibilidades para cultivar más alimentos localmente

La mayoría de estos proyectos se pueden iniciar con poca tierra o dinero, y sirven para que las comunidades tengan más alimentos frescos.

  • Huertos familiares: añaden verduras y frutas saludables a la comida de la familia.
  • Huertos escolares: pueden proporcionar alimentos frescos para los niños y ayudan a mantener a los niños en la escuela mediante la provisión de alimentación. Además, sirven para enseñar a los niños a cultivar alimentos, asegurándose de que este conocimiento importante siga vivo.
  • Huertos comunitarios: proporcionan alimentos y un lugar para que la gente se reúna, aunque no sean dueños de tierras. Los huertos comunitarios también sirven para que la gente aprenda a producir alimentos, mejore sus técnicas y emprenda nuevos negocios tales como restaurantes y mercados. Incluso un pequeño huerto puede marcar una gran diferencia en la seguridad alimentaria.
  • Grupo de consumo solidario: es decir, cuando los agricultores venden directamente a los consumidores. Estos grupos funcionan de diferentes maneras y bajo diferentes nombres, pero generalmente la gente paga a los agricultores antes de que siembren los cultivos, y luego reciben frutas, vegetales y otros alimentos frescos durante la época de cosecha. Haciendo esta inversión, los consumidores ayudan a los agricultores a permanecer en la tierra y en sus actividades y al mismo tiempo reciben alimentos nutritivos y confiables.
  • Programa de conservación de semillas sirve para asegurar la disponibilidad de semillas tradicionales. Contar con una variedad de semillas es la base de una agricultura sostenible y una comunidad autosuficiente.

Disponibilidad de alimentos saludables a precios justos

En la actualidad la producción mundial de alimentos es más que suficiente para alimentar a todos, pero todavía hay hambre. Esto se debe en parte a que los precios de los alimentos generalmente son tan altos que la gente no puede comprarlos, y los alimentos saludables con frecuencia no están a disposición de los pobres. Para asegurarse que los precios sean justos tanto para los compradores como para los vendedores de alimentos, es importante contar con el apoyo del gobierno. También puede valerse entre otras cosas de lo siguiente:

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  • Los mercados comunitarios: son mercados o puestos donde los productores locales venden sus cultivos directamente al consumidor, lo que reduce los precios de transporte y la necesidad de intermediarios. En algunos lugares, estos mercados, a veces llamado mercados campesinos, mercados al aire libre o tianguis orgánicos, ocurren en días específicos, o en un lugar diferente de los mercados administrados por comerciantes que no son productores. Facilitan el encuentro entre consumidores y productores.
  • Las cooperativas de alimentos: son tiendas de propiedad parcial o total de los trabajadores y del pueblo que allí se surte. Los miembros de la cooperativa pagan parte de su cuenta de consumo trabajando en la tienda. La mayoría de las cooperativas intentan de comprar y vender alimentos producidos localmente.
  • Las cooperativas agrícolas ayudan a los agricultores a obtener mejores precios por sus productos sin encarecerlos para el consumidor.

Almacenamiento seguro de alimentos

El almacenamiento seguro es tan importante como la habilidad de cultivar alimentos o de tener acceso a ellos. Las sequías, tormentas, inundaciones, plagas o enfermedades pueden dejar a una familia o a una comunidad sin suficiente alimento para comer y sin nada que vender. Los programas comunitarios de almacenamiento de alimentos pueden contrarrestar estos problemas (vea más información sobre el almacenamiento de alimentos y la protección contra plagas y cómo evitar que se los dañen en el hogar).

Por ejemplo, en la isla Temotu del Pacífico, los huracanes destrozan las cosechas con frecuencia. Para mejorar la seguridad alimentaria, las comunidades construyen fosas comunes enormes para almacenar yuca fermentada, plátanos no maduros y bananas. Todos contribuyen para excavar y llenar las fosas. Cuando se destrozan los cultivos y la gente tiene hambre, consume estos alimentos almacenados.

Los bancos de alimentos son lugares donde se recolectan los alimentos para luego repartirlos a las personas que más los necesitan. Son de ayuda en épocas de hambruna. Pero como existe la posibilidad de que la gente empiece a depender de ellos, no son una solución a largo plazo para garantizar la seguridad alimentaria.

Cuando regiones enteras sufren de hambre, la ayuda alimentaria de agencias internacionales puede ayudar a salir de la crisis. La ayuda alimentaria es una solución a corto plazo para garantizar la seguridad alimentaria, pero no soluciona a largo plazo la necesidad de soberanía alimentaria.

Escuela de agricultura para huérfanos por el SIDA
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En Mozambique, como en muchas partes del África, miles de niños son huérfanos porque sus padres murieron de SIDA. Los niños huérfanos de las áreas rurales corren un riesgo particularmente alto de sufrir desnutrición, enfermedades, abuso y explotación sexual. Tras la muerte de sus padres, muchos niños se vuelven cabeza de hogar y tienen que buscar cómo ganar dinero, algo difícil en las áreas rurales donde hay pocas oportunidades de trabajo. Aunque provienen de familias de agricultores, muchos de estos niños no pueden hacer labores agrícolas porque sus padres estaban demasiado enfermos para transmitir sus conocimientos antes de morir.

Con la ayuda del Programa Mundial de Alimentos y la Organización para la Agricultura y la Alimentación, ambos de las Naciones Unidas, se formaron "Junior Farmer Field and Life Schools", escuelas agropecuarias para jóvenes huérfanos por el SIDA. En estas escuelas los jóvenes entre 12 y 18 años viven y trabajan juntos, y aprenden agricultura, nutrición, plantas medicinales y habilidades para la vida.

Los jóvenes aprenden métodos agrícolas tradicionales y modernos, que incluyen preparación de la tierra, siembra y trasplante, quite de las yerbas, riego, control de plagas, uso y conservación de recursos, procesamiento de alimentos cultivados, cosecha, y almacenamiento y comercialización de alimentos. Bailar y cantar los ayudan a tener confianza y desarrollar habilidades sociales. Se usa el teatro y la discusión en grupo para hablar acerca de habilidades importantes para la vida, tales como la prevención del VIH y paludismo, igualdad de género, y derechos de los niños.

En la actualidad hay en Mozambique 28 de estas escuelas, y muchas más en Kenia, Namibia, Zambia, Swazilandia y Tanzania. Miles de huérfanos han sido capacitados como agricultores. Después de graduarse, los niños continúan cuidando de su propia granja pequeña, con dinero obtenido de la venta de sus cultivos. Un trabajador de la escuela dice: "Cuando lanzamos estas escuelas, los niños no tenían ningún futuro. La mayoría de ellos quería crecer para ser camioneros porque era la única opción que veían. Ahora ellos quieren ser profesores, agrónomos, agricultores e ingenieros".