Hesperian Health Guides

Pequeñas represas

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El agua del río es dirigida hasta una turbina cuesta abajo y luego fluye de nuevo al río.

En las represas pequeñas se genera electricidad valiéndose de una corriente o caída de agua. Se conocen como mini
y microcentrales hidroeléctricas. En lugares donde hay suficiente agua de los ríos o arroyos, la mini o microcentral hidroeléctrica es el medio más económico para suministrar electricidad a las
comunidades rurales. Los propios pobladores pueden instalar y administrar por sí mismos estos proyectos. En China, India y Nepal, miles de pequeños proyectos hidroeléctricos suministran energía a los pueblos y aldeas.


En las mini y microcentrales hidroeléctricas el agua es canalizada desde un río o un arroyo y fluye cuesta abajo por una tubería. El agua que cae hace girar una turbina, y luego regresa al río o al arroyo. Las represas pequeñas no causan desplazamientos de personas ni cambian el curso de los ríos como sucede con las represas grandes. Para dirigir el agua hacia la turbina, las mini y microcentrales se valen de represas de sólo unos cuantos metros de altura.

El agua hace girar la turbina
para producir electricidad.
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(En la sección de otros recursos sobre la salud ambiental encontrará más información sobre las mini y microcentrales hidroeléctricas).

Las microcentrales hidroeléctricas crean comunidades más unidas
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A medida que Nicaragua se recuperaba tras muchos años de guerra, la gente de todo el país se dedicó a reconstruir las granjas, acueductos, escuelas y centros de salud. Sin embargo, el país había quedado en una situación de pobreza tan grave que el gobierno no podía suministrar electricidad a muchas comunidades rurales.


En el poblado de La Pita no había electricidad y las líneas de transmisión eléctrica estaban a 70 kilómetros de distancia. Durante la guerra, los habitantes de La Pita habían luchado en bandos opuestos y esto dificultaba la realización de proyectos. Sin embargo, después de trabajar juntos para construir una escuela y una clínica, decidieron traer también la electricidad al pueblo.


Los residentes del pueblo pidieron a la Asociación de Trabajadores de Desarrollo Rural Benjamín Linder que les ayudara a electrificar La Pita. El pueblo está cerca a un río que corre todo el año, y La Pita era un sitio adecuado para instalar una microcentral hidroeléctrica. Los trabajadores de la agencia para el desarrollo ayudaron a la gente del pueblo a organizar el proyecto y obtener el apoyo de una pequeña agencia internacional llamada Green Empowerment (“Empoderamiento verde”), que brindó financiamiento y asesoramiento técnico.


Los miembros de la comunidad trabajaron juntos muchas horas para construir una pequeña represa y adquirir una turbina, con lo que ahora se abastece de electricidad a 700 personas. La electricidad se utiliza en los hogares y pequeños negocios, escuelas e iglesias de la comunidad, 2 carpinterías y las granjas del lugar. Cuando la minicentral hidroeléctrica se instaló y se puso en marcha, la comunidad formó un comité encargado del funcionamiento y mantenimiento del sistema, asegurándose de que todos en La Pita se beneficiaran. A pesar de las diferencias que la gente tuvo en el pasado, la electricidad y la responsabilidad de generarla se comparten ahora entre todos. El pequeño poblado de La Pita, alejado de las redes nacionales de energía, ahora tiene su propia energía.