Hesperian Health Guides

Prejuicios sobre la sexualidad de las mujeres con discapacidad

una mujer habla sobre un hombre con discapacidad y una mujer en silla de ruedas mientras se abrazan; otra mujer con un solo brazo responde a ella.
¡No tienen derecho!
Pero, ¿por qué no? ¡Tenemos los mismos sentimientos que cualquier persona y las mismas necesidades de amor, de expresar nuestra sexualidad y de tener una vida familiar!


A continuación describimos algunos prejuicios comunes sobre la sexualidad de las mujeres con discapacidad. Muchas mujeres con discapacidad dicen que esas ideas y actitudes negativas les impiden tener relaciones sexuales íntimas y cariñosas. A veces, esas actitudes equivocadas impiden que las mujeres encuentren a una pareja o un esposo fiel, que las respete y las estime.

Prejuicio: El cuerpo de la mujer con discapacidad es vergonzoso

En casi todas las comunidades, la gente juzga a las mujeres según el ideal de belleza de su cultura. A veces, si una mujer no se acerca a ese ideal, la gente no la considera digna de casarse ni de relacionarse sexualmente con otra persona.

Indira nos habla de las parejas “perfectas” para el matrimonio
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En la India, el problema es que buscamos a la persona perfecta con el cuerpo perfecto. Le damos tanta importancia al aspecto físico que no hay oportunidades para una persona ‘imperfecta’. Basta con mirar los avisos matrimoniales: todos los hombres quieren mujeres delgadas, bonitas, de piel clara, bien educadas, de buena familia, etcétera. Además, la gente teme que si un muchacho se casa con una joven que tiene un pariente discapacitado, sus hijos también tendrán esa discapacidad. Yo lo sé, porque eso me pasó a mí. Hay mucho sexismo en todo esto. Las mujeres tienen que ser perfectas desde todo punto de vista, pero el novio nunca tiene ningún defecto ¡aunque sea discapacitado, feo, epiléptico o alcohólico! Aun así, ¡puede ser el novio perfecto!

Prejuicio: La mujer con discapacidad no tiene deseos sexuales

La mujer con discapacidad siente los mismos deseos sexuales que siente cualquier otra mujer. Sin embargo, es posible que sus parientes o la gente de su comunidad piensen que ella no debe o no puede sentir esos deseos.

una mujer empleando lenguaje de señas.
El hecho de que usted usa lentes no impide que le dé hambre y sed. De la misma forma, el hecho de que soy sorda no impide que yo tenga deseos sexuales.

A veces, una mujer con discapacidad llega a creer que no siente deseos sexuales, que no puede gustarle a nadie y que nadie querrá formar una familia con ella. Si una mujer nace con una discapacidad o queda con discapacidad de niña, a medida que crezca tal vez le cueste mucho trabajo creer que pueda ser atractiva como mujer. Si una joven queda con discapacidad cuando está empezando a explorar su sexualidad, es posible que ella pierda la imagen que tenía de sí misma como mujer y por eso piense que nunca podrá tener relaciones sexuales.

Inclusive una mujer mayor, que ya ha desarrollado y vivido plenamente su sexualidad, podría cambiar sus sentimientos hacia su cuerpo después de quedar con discapacidad. Quizás piense que perdió su atractivo o esté triste porque no podrá relacionarse sexualmente de la misma forma que antes. Quizás no se dé cuenta de que podrá seguir disfrutando su sexualidad.

Prejuicio: Las mujeres con discapacidad son ‘calientes’ y siempre quieren tener relaciones sexuales

Algunas personas piensan que las mujeres con discapacidad —y en particular las mujeres con problemas de aprendizaje— quieren tener sexo todo el tiempo. Eso no es cierto.

Las mujeres con discapacidad no sienten más ni menos deseo sexual que cualquier otro grupo de mujeres. Algunas de ellas desean tener sexo con frecuencia, a otras apenas les importa.

Como cualquier otra mujer, la mujer con discapacidad debería poder decidir cuándo quiere tener relaciones sexuales, y cuándo las quiere rechazar.