Hesperian Health Guides

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Ataques, convulsiones

Los ataques son períodos repentinos y generalmente muy breves de pérdida del conocimiento o de sufrir alteraciones en el estado mental, a menudo con movimientos bruscos del cuerpo.

La calentura alta, la deshidratación, una lesión, el paludismo o el envenenamiento pueden causar ataques. Los ataques recurrentes se llaman epilepsia – vea "Problemas con la cabeza y el cerebro" (en proceso de redacción). Si ninguna de estas causas graves está provocando el ataque, un ataque único quizás no signifique un problema (aun si observarlo sea aterrador). Si los ataques son recurrentes, consulte a un trabajador de la salud.

Tratamiento

Durante un ataque, despeje el espacio alrededor de la persona para que no se haga daño. Acuéstela de costado para que no se ahogue si vomita. No sostenga a una persona que está convulsionando ni intente agarrarle la lengua.

Para un ataque que se produce por deshidratación, consiga ayuda médica. Cuando termine el ataque, dé suero para tomar.

Para un ataque que se produce por meningitis, consiga ayuda médica. Para conocer más sobre la meningitis, vea "La salud de los niños".

Para un ataque que se produce por paludismo, consiga ayuda médica. En el camino, dé diazepam. Dé tratamiento con medicinas contra el paludismo (vea "Algunas enfermedades infecciosas graves: Medicinas" - en proceso de redacción).

Si el ataque dura más de 15 minutos, dé diazepam líquido por el recto, usando una jeringa sin aguja. Vea información para la dosis.

Los espasmos provocados por el tétanos se pueden confundir con los ataques. La mandíbula se cierra con fuerza y el cuerpo se arquea hacia atrás repentinamente. Aprenda a conocer las señas tempranas del tétanos.

Después de un ataque, la persona puede estar desorientada o tener sueño. Ayúdele a tranquilizarlse y quédese con ella hasta que se sienta bien.


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