Hesperian Health Guides

Aceptando la infertilidad

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Entiendo cómo te sientes. Yo tampoco he podido tener un hijo.

La infertilidad puede hacer que la mujer o el hombre se sientan tristes, nerviosos, solos, frustrados o enojados.

Cuando eso sucede, es importante saber que uno no está solo. Trate usted de hablar con personas que la quieran. Tal vez usted y su compañero puedan encontrar a otras parejas con el mismo problema y puedan aprender a ayudarse mutuamente.

Los siguientes relatos describen cómo algunas personas han lidiado con la infertilidad.

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Adopción de un niño: La historia de Lina
Lina tenía 25 años y había estado casada 3 veces. Era muy infeliz porque cada uno de sus esposos se había divorciado de ella cuando no había podido embarazarse. En el pueblo, la gente hablaba de ella y la culpaba, diciendo que debió haber usado magia para evitar el embarazo antes de casarse, y que la magia había sido tan poderosa que la había hecho infértil.


Todas las hermanas de Lina tenían hijos y, a veces, Lina los cuidaba. La hermana mayor tenía tuberculosis y estaba muy enferma cuando dio a luz a sus gemelos. Lina le preguntó si podía adoptar a uno de los gemelos y su hermana aceptó. Lina fue a la clínica y le pidió al trabajador de salud que le ayudara a encontrar una forma de alimentar al bebé. El trabajador de salud le enseñó a Lina a alimentar al bebé con una taza e hizo arreglos para que una mujer sana que tenía a otro bebé amamantara al niño de día. Por la noche, Lina alimentaba al bebé usando una taza, con la leche de pecho que otra de sus hermanas le daba cada tarde.

Los amigos y los vecinos de Lina no estaban seguros de que su bebé estaría sano. Sin embargo, al ver que el bebé crecía fuerte, se alegraron y se sentieron orgullosos de Lina. De hecho, se llegó a considerar que Lina era un experta en criar bebés adoptados. Cuando una madre en el pueblo murió durante el parto, se le dio a Lina su bebé para que ella cuidara de él.

Los gemelos ya están grandes, y con frecuencia la gente dice que el que Lina adoptó es más alto y más fuerte que su hermano. Creen que esto se debe al cuidado cariñoso que Lina le proporcionó. Entiendo cómo te sientes. Yo tampoco he podido tener un hijo.

— Bundoora, Australia

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Una vida sin hijos: la historia de Sara y Tito
Sara y Tito trataron por muchos años de tener hijos, pero no pudieron. Al principio, se sintieron muy tristes porque, en su comunidad, se esperaba que las parejas tuvieran todos los hijos que pudieran. Sin embargo, ellos decidieron dejar de pensar que sus vidas no estaban completas por no tener hijos y comenzaron a planear un futuro para sí mismos.


Decidieron iniciar un negocio y viajar de pueblo en pueblo, y de mercado en mercado, vendiendo ollas, cazos y otras mercancías. Si hubieran tenido hijos, hubiera sido muy difícil para ellos viajar de esta manera.

Ahora que Sara y Tito son ya mayores, la gente dice que se parecen, tanto en su apariencia como en sus actitudes. Se quieren mucho y comparten muchas alegrías y muchos amigos. No son abuelos como sus vecinos, pero tienen muchos relatos interesantes que contar. Toda la gente de su comunidad los respeta.

— Lima, Perú