Hesperian Health Guides

Cómo cuidar de su salud

Al igual que el cuerpo de una niña cambia cuando ella se convierte en mujer, el cuerpo de una mujer cambia cuando terminan sus años de fertilidad. La menopausia y el envejecimiento producen cambios en la fuerza de los huesos, en la fuerza y la flexibilidad de los músculos y las coyunturas, y en el bienestar general.

Una mujer puede mejorar mucho sus posibilidades de vivir sus últimos años con energía y buena salud...

Comiendo bien. A medida que una mujer envejece, necesita seguir comiendo alimentos nutritivos para conservar la fuerza de su cuerpo y combatir enfermedades. Además ella empieza a necesitar una mayor cantidad de ciertos alimentos. Como su cuerpo produce menos estrógeno, ayuda que ella coma alimentos ricos en estrógenos de plantas, como frijoles de todo tipo, lentejas y productos de soya. Como sus huesos se desgastan a medida que ella envejece, ayuda que coma alimentos ricos en calcio, un mineral que fortalece los huesos.

A veces, las personas ya mayores tienen menos ganas de comer que cuando eran más jóvenes. Esto se puede deber a cambios en el gusto y el olfato que hacen que el comer sea menos placentero. O cambios en el cuerpo producidos por la edad pueden hacer que la persona se sienta llena poco después de empezar a comer. Pero esto no quiere decir que las personas mayores necesiten menos alimentos nutritivos. Necesitan que alguien las anime a seguir comiendo bien y a comer una buena variedad de alimentos.

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Tomando muchos líquidos. A medida que una persona envejece, la cantidad de agua en su cuerpo disminuye. Además, algunas personas mayores beben menos líquido para no tener que orinar por la noche o porque tienen miedo de que la orina les gotee. Esto puede producir deshidratación. Para evitar este problema, tome 8 vasos o tazas de líquido al día. Para no tener que levantarse de noche para orinar, trate de no beber nada de 2 a 3 horas antes de acostarse.

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Haciendo ejercicio regularmente. Las actividades de todos los días, como caminar, jugar con los nietos, ir al mercado, cocinar y trabajar en el campo pueden ayudar a conservar fuertes los músculos y huesos de una mujer, y a evitar que las coyunturas se le entiesen. El ejercicio hecho regularmente también ayuda a mantener un buen peso y a evitar males del corazón.

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Tratando pronto las enfermedades. Algunas personas piensan que envejecer quiere decir estar enfermo una gran parte del tiempo. Pero eso no es cierto. Si una mujer no se siente bien, quizás tenga una enfermedad que pueda ser tratada, y que no tiene nada que ver con la edad. Ella necesita recibir tratamiento lo más pronto posible.

Trate de ver a un trabajador de salud si se siente enferma y no ha podido encargarse del problema usted misma.

Manteniéndose activa. Una mujer se conservará más sana y feliz si se mantiene activa y sigue haciendo cosas productivas. Dedíquese a alguna nueva actividad, únase a algún grupo o trabaje en un proyecto comunitario. Ésta puede ser una buena época para que una mujer trabaje por mejorar las condiciones en su comunidad. He aquí un ejemplo:

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Luisa Waithira Nganga se dedica a cultivar café en el pueblo de Kandara en Kenya, África. En 1991, como miembro de una organización dedicada a plantar árboles en Kenya, ella conoció a un grupo de campesinas que se quejaron de una fábrica de café río arriba. Los fertilizantes y las sustancias químicas que la fábrica usaba para procesar el café estaban cayendo al río, y el ganado de las mujeres se estaba enfermando y muriendo por tomar el agua contaminada.


Poco después, muchas de las campesinas empezaron a reunirse para hablar con Luisa. Se dieron cuenta de cómo el río también estaba afectando su salud y la salud de sus hijos. Decidieron presionar a los funcionarios municipales para que forzaran a la fábrica a no contaminar el río.

Luisa, sin embargo, nunca dejó de insistir que los derechos y las responsabilidades van juntos. Así que ayudó a las mujeres a darse cuenta de cómo sus propios hábitos afectaban a otras personas río abajo. Por ejemplo, cuando ellas limpiaban sus máquinas para fertilizar o lavaban su ropa en el río, eso era dañino para las personas río abajo. Como Luisa decía: —Primero tenemos que ser responsables nosotras mismas, para poder demandar nuestros derechos con la conciencia limpia.

En 1993, Luisa y el grupo de campesinas crearon una organización llamada Mujeres Campesinas a favor del Saneamiento. Cada vez que el río se ve amenazado por la contaminación de fábricas, Luisa puede organizar a hasta 100 mujeres que van a ver a las autoridades locales y les explican el problema. Además de cuidar el río, el grupo se ha dedicado a construir letrinas y a demandar que los gobiernos locales se vuelvan a apropiar de pozos públicos que han caído en manos de dueños privados.

Luisa ha dejado de plantar árboles, pero no se arrepiente. Ella explica que había problemas más urgentes que estaban afectando a su pueblo y su tierra. Ella les dice a sus compañeras: —Dios no vendrá a la Tierra a resolver nuestros problemas. El gobierno no puede saber cuáles son nuestros problemas. Sólo nosotras mismas podemos encargarnos de que se resuelvan.