Hesperian Health Guides

Ideas dañinas sobre la alimentación

En muchas partes del mundo, ciertas tradiciones y creencias acerca de las mujeres y de la alimentación son más dañinas que provechosas. Por ejemplo:

No es cierto que las niñas necesiten menos alimentos que los niños. Algunas personas creen que los niños necesitan más alimentos. ¡Están equivocadas! Las mujeres trabajan tanto como los hombres, o aun más que los hombres, en la mayor parte de las comunidades, y necesitan estar tan sanas como ellos. Las niñas que de pequeñas están sanas y bien alimentadas se convierten en mujeres sanas, y sufren de menos problemas en la escuela y en el trabajo.

No es cierto que las mujeres deban evitar ciertos alimentos durante el embarazo y el amamantamiento. En algunas comunidades, las personas creen que la mujer no debe comer ciertos alimentos—como frijoles o judías, huevos, pollo, productos de leche, carne, pescado, frutas o verduras—en diferentes temporadas de su vida. Esas temporadas pueden incluir cuando la mujer tiene la regla, cuando está embarazada, inmediatamente después del parto, al estar dando pecho o durante la menopausia. Pero, la mujer necesita todos estos alimentos, sobre todo durante el embarazo y mientras está amamantando. El evitar comerlos puede causarle debilidad, enfermedades, e incluso la muerte.

No es verdad que una mujer deba alimentar primero a su familia. Algunas veces se le enseña a la mujer que debe alimentar a su familia antes de alimentarse a sí misma. Ella come sólo las sobras y con frecuencia no come tanto como el resto de la familia. Esto nunca es saludable, y cuando una mujer está embarazada o acaba de tener un bebé, puede ser muy peligroso.

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Ven a comer.

Si la familia de la mujer no la ayuda a ella a alimentarse bien, nosotras opinamos que ella debe hacer todo lo que sea necesario para obtener suficientes alimentos. Quizás tenga que comer mientras esté cocinando u ocultar los alimentos y comerlos cuando su esposo no esté en casa.

No es verdad que un enfermo necesite menos alimentos que una persona sana. La buena alimentación no sólo sirve para prevenir las enfermedades, sino también ayuda a una persona a combatir las enfermedades y a recuperarse. Como regla general, los mismos alimentos que son buenos para una persona sana, son buenos para esa persona cuando ella está enferma.