Hesperian Health Guides

La lucha por el cambio

La violación afecta a todos los miembros de una comunidad. Las mujeres que han sido violadas pueden padecer de problemas duraderos a causa de la violación. Pero casi todas las mujeres, ya sea que hayan sido violadas o no, aprenden a tener miedo. Aprenden a desconfiar de los hombres y aprenden a no hacer cosas que llamen la atención. Las mujeres aprenden a no caminar solas y a no hablar con hombres que no conocen.

Para crear un mundo donde no exista la violación, necesitamos luchar para tener...

  • comunidades donde el comportamiento y las opciones de una persona no dependan del hecho de ser hombre o mujer.
  • la misma oportunidad para todos de participar en la comunidad.
  • la oportunidad para los hombres y para las mujeres de hablar de una forma abierta y honesta entre sí sobre lo que cada quien espera de una relación sexual.

Pero hasta que alcancemos estas metas, necesitamos encontrar modos de ayudar a las mujeres que han sido violadas. Podemos...

  • proporcionar información sobre la violación a nuestros líderes electos, al clero y a los maestros. Pedirles su ayuda y crear un plan para realizar cambios.
  • dar a médicos y otros trabajadores de salud la capacitación necesaria para atender a las mujeres que han sido violadas. Ellos deben poder proporcionar pruebas para las infecciones de transmisión sexual y métodos de planificación familiar de emergencia. También deben aprender a escuchar a la mujer y a su familia, y a ser amables con ellos.
  • animar a los trabajadores de salud a averiguar qué información requieren las leyes de su país para castigar a un violador. Así podrán ayudar a las mujeres a llenar los formularios legales.
  • enseñar a las jóvenes y a las mujeres a defenderse.
  • dar información a los jóvenes sobre el sexo y la sexualidad. Hay que enseñar a las jóvenes a expresar sus deseos claramente, y hay que enseñar a los muchachos a preguntar a las jóvenes qué desean y a respetar lo que ellas digan.
  • informarnos acerca de las leyes de nuestro país que protegen a las mujeres que han sido violadas, y compartir la información con otras personas.


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En un pueblito en El Salvador, la policía se rehusó a detener a un hombre que se sabía que era un violador porque era el hijo de un hombre rico. Así que las mujeres del pueblo empezaron a pintar la palabra ‘violador’ en el muro enfrente de su casa. La familia se avergonzó tanto que lo hicieron dejar de violar a las mujeres.


Cómo se organizó una comunidad en Sudáfrica para combatir la violación

Un sábado, por la madrugada, una mujer de 59 años fue violada y acuchillada por un hombre que había violado a otras mujeres. La víctima le señaló a la policía al violador. Él fue detenido pero la policía soltó al violador esa misma tarde.


Nosotras, las mujeres del municipio, estábamos muy enojadas. La policía había protegido a un hombre que hacía que las mujeres tuvieran miedo de caminar solas por la calle. La organización de mujeres del municipio decidió organizar una protesta.


La mayoría de nosotras trabajamos de sirvientas para las mujeres blancas y ricas que viven en una ciudad cercana. Así que ninguna de nosotras fue a trabajar. Le explicamos a la policía que seguiríamos rehusándonos a trabajar a menos que ellos hicieran cargos de violación y asalto en contra del violador.


También les pedimos a nuestras patronas que vinieran a hablar con nosotras. Queríamos mostrarles nuestros problemas. Sabemos que todas las mujeres, ya sean blancas o negras, le tienen temor a la violación. Sentimos que tal vez las mujeres blancas nos entenderían y simpatizarían con nosotras. También queríamos que las mujeres cuyos esposos trabajaban para la policía les explicaran a ellos nuestros problemas y lo mal que estaba que ellos soltaran a un violador agresivo para que regresara al municipio.


Pero nuestras patronas no simpatizaron con nosotras—simplemente se enojaron. Creemos que se molestaron porque ellas mismas tenían que hacer el trabajo de la casa. Cuando la Federación Patronal vino a ver que pasaba con la protesta les dijimos a los hombres: —Por favor no hablen en nombre de nosotras. Éste es un problema de las mujeres. La Federación Patronal se rehusó a reunirse con nosotras, pero después de una semana, un grupo de mujeres blancas vino a hablar con nosotras. Las llevamos a diferentes partes del municipio y ellas decidieron reunirse con nosotras otra vez. Suspendimos la protesta, aunque la policía sólo hizo el cargo de asalto—y no de violación—contra el violador. Pero la gente del municipio estaba tan enojada que el violador ya no pudo vivir allí.


La policía nos detuvo a varias de nosotras que habíamos organizado la protesta. Pero la policía no creía que de veras la hubiéramos organizado nosotras. Ellos piensan que los hombres están detrás de todo lo que hacen las mujeres. Pero nosotras las mujeres nos hemos vuelto muy fuertes.


Es muy importante hablar abiertamente acerca de la violación. A la mayoría de las personas les da pena y timidez. Muchas veces la familia de la joven o de la mujer que fue violada no quiere hablar de ello. Pero aquí es diferente. Hemos empezado a organizar a la comunidad para pedir educación, guarderías, pensiones y otras cosas. Empezamos a hablar sobre todos los problemas y las cosas que necesitamos cambiar. Así que hablamos de la violación y el asalto sexual. Ya la gente ve el asalto sexual como otra manera de oprimir. Las mujeres y los hombres opinan lo mismo al respecto; estamos unidos en la lucha.


Nosotros le tenemos confianza a una mujer que ha sido violada. Si ella dice que fue violada, la apoyamos, sin importar quién sea. Aunque sea una borracha, es un crimen que alguien la viole. De hecho, es peor porque ella no estaba en posición de defenderse. Nuestras mujeres y nuestros hombres no culpan a una mujer por una violación. Así que las mujeres pueden hablar abiertamente sobre la violencia sexual y reciben el apoyo de la comunidad.
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