Hesperian Health Guides

La migración

Muchas mujeres trabajan lejos de sus hogares. Algunas mujeres viajan diariamente de su casa a su trabajo, y muchas otras se han mudado a lugares a grandes distancias para poder vivir cerca de donde trabajan. A esto se le llama ‘migración’.

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Recuerde que todas las personas se sienten solas al principio. Eso
es natural.

Lo que ocurre con mayor frecuencia es que las mujeres se mudan del campo a las ciudades donde las fábricas grandes ofrecen trabajos o donde pueden conseguir trabajo como empleadas domésticas (sirvientas). Algunas mujeres se mudan por su propia voluntad, pero otras se ven forzadas a mudarse porque no hay alimentos o trabajo donde ellas viven, o porque las fábricas ofrecen más dinero. Muchas veces, el dinero que ganan esas mujeres es muy importante para mantener a las familias que dejan atrás.

Puede ser que, al emigrar, las mujeres se encuentren solas por primera vez. Ésta puede ser una experiencia muy atemorizante para ellas, ya que se hallan lejos de la familia y de las amistades que les daban apoyo.

He aquí algunas cosas que usted puede hacer para sentirse más cómoda en un nuevo hogar:

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Evite encontrarse en
situaciones peligrosas, como
por ejemplo, caminando sola
a su casa por la noche.
  • Hágase amiga de algunas de las otras mujeres en su trabajo. Ellas pueden convertirse en una nueva fuente de apoyo.
  • Encuentre un lugar seguro donde vivir. Muchas compañías ofrecen sus propias viviendas o albergues. Algunos son seguros, pero muchos no lo son. A veces, estos albergues son lugares donde las mujeres viven en malas condiciones, a pesar de pagar mucho por el alquiler. Es posible también que la compañía se aproveche de estas mujeres porque ellas no tienen control del lugar donde viven.

Algunas veces, la única forma de encontrar una vivienda segura es buscándola usted misma. Éste es un ejemplo de un grupo de mujeres que se organizó para encontrar viviendas seguras:

Algunas mujeres que trabajaban en fábricas haciendo ropa en una ciudad de Bangladesh, se cansaron de vivir en condiciones sucias y pobres, donde frecuentemente eran víctimas del acoso y del abuso sexual. Con la ayuda de una mujer que tenía experiencia en administración, ellas organizaron dos albergues. Ahora, las trabajadoras pagan parte de su salario al albergue. A cambio, las personas que trabajan en el albergue, todas mujeres, proporcionan alimentos, utensilios para cocinar, mantas, ropa y otros tipos de ayuda. Las trabajadoras están seguras y viven cerca de donde trabajan, y así pueden ahorrar una mayor parte de su sueldo.
—Bangladesh