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Transporte

Junto con la electricidad, el consumo más grande de energía en todo el mundo es el de combustible para el transporte en trenes, aviones, camiones, buses y automóviles. Igual como sucede con la electricidad, la gente de los países ricos consume más combustible para su transporte que la gente de países pobres. La contaminación por la combustión para el transporte es una de las mayores causas de enfermedades tales como el asma, bronquitis y cáncer, y el cambio climático.

Para reducir la quema de combustibles y lograr mayor equidad en el transporte, los residentes de los países ricos, especialmente de Estados Unidos, deberían utilizar más el transporte público (trenes y buses) y menos autos particulares. Las ciudades y los sistemas de transporte deben estimular el uso de bicicletas en vez de autos.

El problema con los combustibles a base de plantas

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Cuando se inventó el motor para automóviles, se diseñó para funcionar con combustibles producidos a partir de plantas, por ejemplo aceite vegetal o alcohol. Sin embargo, poco tiempo después, dado que en esa época la producción de petróleo era menos costosa, la gasolina y el diesel (ambos derivados del petróleo) se convirtieron en los combustibles más utilizados para alimentar los motores de autos, motocicletas, camiones y aviones. La industria del petróleo se esforzó mucho para evitar la utilización de combustibles a base de plantas.

Ahora que el petróleo ha subido de precio, muchos países están volviendo a los combustibles a base de plantas para reemplazarlo. Los combustibles producidos a partir de palma, soya, canola (colza), maíz y otros se conocen como biocombustibles o agrocombustibles. Aparentemente son una buena solución porque las plantas son renovables.
Sin embargo, pueden causar más problemas que soluciones:

  • La producción de aceite por plantas que podrían utilizarse para la alimentación puede dar lugar a una situación de competencia entre cultivar combustibles para los autos o alimentos para la gente. Con tanta gente que sufre por falta de alimento, no podemos permitirnos convertir los alimentos en combustibles.
  • Una razón para reducir la dependencia de los combustibles fósiles es disminuir el cambio climático. Sin embargo, para producir la cantidad de cultivos necesarios para hacer biocombustible se necesitan fertilizantes a base de petróleo, maquinaria agrícola y medios de transporte para llevar los cultivos desde el lugar de su cosecha hasta el lugar donde se procesarán y distribuirán y, finalmente, donde se consumirán. Al final, la producción de biocombustibles consume más energía de la que produce, ¡y contribuye más al cambio climático que el petróleo!
  • Cuando se despejan los bosques para sembrar cultivos de biocombustibles, se talan los árboles que absorben el gas que produce el cambio climático. Por ejemplo, el biocombustible producido con aceite de palma causa 10 veces más cambio climático que el diesel.