Hesperian Health Guides

Cómo los papeles sexuales afectan la salud sexual

Ideas dañinas sobre la sexualidad femenina

En cada comunidad, las creencias de lo que significa ser hombre o mujer incluyen ideas sobre la sexualidad de los hombres y de las mujeres—es decir, sobre el comportamiento sexual y lo que las personas piensan de sus cuerpos.

A continuación describimos algunas creencias dañinas sobre la sexualidad de la mujer que son comunes en muchas comunidades. Junto con otros efectos perjudiciales de los papeles sexuales—como la falta de oportunidades y opciones para las mujeres, y la falta de valor que ellas sienten—estas creencias evitan que las mujeres controlen su vida sexual. Esto a su vez hace que ellas corran un gran riesgo de tener problemas de salud sexual.

Idea dañina: El cuerpo de la mujer es causa de vergüenza

Nuestros cuerpos no son causa de vergüenza. Nuestros cuerpos nos permiten tocar y cuidar a otras personas, y sentir placer sexual. Nuestros cuerpos son algo que podemos entender y apreciar.

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Las madres y los padres empiezan a enseñar a sus hijos acerca de sus cuerpos en cuanto ellos nacen. Los papás y las mamás no lo hacen de modo directo. Pero los bebés aprenden, por ejemplo, por la forma en que sus padres los cargan y por el tono de sus voces.

A medida que una niñita va creciendo, su cuerpo le empieza a causar curiosidad. Ella quiere saber cómo se llaman sus diferentes partes y por qué sus genitales son diferentes a los de un niño. Pero muchas veces se le regaña por tener curiosidad, diciendo que las ‘niñas buenas’ no preguntan esas cosas. Si ella se toca los genitales, se le enseña que hacer eso es indecente o vergonzoso—y que ella debe mantener ocultas sus partes sexuales.

Las reacciones de sus padres le enseñan a una niña a avergonzarse de su cuerpo. Como resultado, ella tendrá dificultades en hacer preguntas sobre los cambios de su cuerpo durante la pubertad, sobre su regla o sobre el sexo. Quizás a ella le dé demasiada pena hablar con un trabajador de salud, por no saber cómo se llaman las partes de su cuerpo o por no saber qué preguntar. Cuando empiece a tener relaciones sexuales será menos probable que ella entienda de qué formas siente su cuerpo el placer sexual. Tal vez tampoco sepa cómo protegerse de los embarazos no deseados o de las infecciones de transmisión sexual.

Idea dañina: Sin un hombre, una mujer no puede estar contenta

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Algunas mujeres no quieren casarse o no desean tener compañeros sexuales. Algunas mujeres prefieren tener relaciones sexuales con otras mujeres. A pesar de la discriminación que enfrentan, muchas de estas mujeres llevan vidas plenas y felices.

La idea de que la mujer sólo puede estar contenta si tiene a un hombre se usa como pretexto para controlar las actividades de las mujeres. Esta idea incluso ha sido usada para justificar la violación. Implica que la función sexual de la mujer es la parte más importante de su ser y su único medio para realizarse. Esto frustra a muchas mujeres, e impide su desarollo en otras áreas.

Idea dañina: El cuerpo de la mujer le pertenece al hombre

En muchas comunidades, a la mujer se le trata como si fuera propiedad de su padre o de su esposo. De niña, ella le pertenece a su padre y él puede hacer arreglos para que ella se case o trabaje como él quiera. El futuro esposo quiere que su propiedad sea ‘pura’ y que ningún otro hombre la haya ‘tocado’. Después de casarse, tal vez él sienta que su mujer deba complacerlo sexualmente cuando él quiera. Quizás él tenga relaciones sexuales con otras mujeres, pero ella deberá mantenerse sólo para él.

Estas creencias pueden ser muy perjudiciales. Una niña aprende que otras personas son las encargadas de tomar las decisiones importantes de su vida. No importa lo que ella desee o pueda contribuir a la comunidad. Como a la virginidad se le da tanto valor, puede que ella se vea forzada a casarse muy joven. O puede que ella trate de proteger su virginidad participando en prácticas sexuales peligrosas. Por ejemplo, tal vez ella acceda a tener sexo en el ano para que el himen no se le desgarre. Eso hará que ella corra un gran riesgo de contraer el VIH (el virus que causa el SIDA). Cuando ella empiece a tener relaciones sexuales, puede que no pueda usar los métodos de planificación familiar o protegerse contra las infecciones de transmisión sexual.

Sin embargo, ¡los hombres no son dueños de las mujeres! El cuerpo de una mujer le pertenece sólo a ella, y ella debe poder decidir cómo, cuándo y con quién compartirlo.

Idea dañina: Las mujeres sienten menos deseo sexual

A una mujer muchas veces se le enseña que uno de sus deberes como esposa es satisfacer las exigencias sexuales de su marido. Pero si ella es una ‘buena mujer’, ella no querrá tener relaciones sexuales, sino que las aguantará.

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No sé hasta dónde llegar con él. Me agrada mucho, pero tengo miedo de lo que vaya a pensar.

Estas creencias, al igual que las otras que hemos mencionado, perjudican la salud sexual de la mujer. En primer lugar, una mujer que cree que no debe querer ni pensar en el sexo, no estará preparada para tener relaciones sexuales de forma segura. Es menos probable que ella tenga información acerca de la planificación familiar o acerca de cómo obtener y usar condones. Y aunque sí tenga la información, será difícil para ella hablar de antemano con su compañero sobre estas cosas. Si ella puede hablar sobre el sexo, puede que su compañero piense que ella ya tiene experiencia, y que, por lo tanto, ella es una ‘mujer fácil’.

Una vez que ella ya haya entablado una relación sexual, es más probable que permita que su compañero controle esa relación. Es decir, que él decida cuándo y cómo tener relaciones, si deben o no tratar de evitar el embarazo y las infecciones de transmisión sexual, y si él tendrá relaciones sexuales con otras mujeres. Eso hace que ella corra un gran riesgo de infectarse, y que ella tenga menos probabilidad de comunicar lo que a ella le causa placer.

La realidad es que el deseo sexual es una parte natural de la vida, y una mujer puede sentir tanto deseo y placer sexual como un hombre.