Hesperian Health Guides

Palabras al trabajador de salud

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Los trabajadores de salud pueden jugar un papel más activo para ponerle fin a la violencia en contra de las mujeres. No basta con sólo encargarse de las heridas de una mujer.
Cuando examine a una mujer, esté pendiente de las señas del abuso. Los hombres muchas veces golpean a las mujeres en lugares donde no se notan las marcas. A veces las mujeres que han sido golpeadas se visten de formas que ocultan sus heridas. Como trabajador de salud, usted es una de las pocas personas que ve las partes privadas del cuerpo.

Si usted nota una marca, una cicatriz o un moretón sospechosos, pregúntele a la mujer qué le pasó. O si una mujer acude a usted con dolor, sangrado, o huesos rotos u otras heridas, pregúntele si alguien la golpeó. Recuerde que muchas mujeres que han sido golpeadas dirán que se lastimaron accidentalmente. Asegúrele a la mujer que usted no hará nada que ella no quiera que haga.

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Apunte todo. Cuando usted atienda a una mujer que ha sido golpeada, dibuje el cuerpo por delante y por detrás y marque los lugares de las heridas. Apunte el nombre de quien la haya golpeado.

Para información sobre cómo tratar las heridas de una mujer, vea Donde no hay doctor u otro libro de medicina general.

Trate de averiguar cuántas veces más ha sucedido lo mismo. Pregunte si otros miembros de la familia, como sus hermanas o sus hijos, también han sido maltratados. Si ella está en peligro, ayúdele a decidir qué quiere hacer. Ya sea que ella quiera huir o no, usted puede ayudarle a hacer un plan de seguridad. Si ella quiere acudir a la policía, vaya con ella. Usted puede ayudar a que tomen en serio su denuncia (y que la policía misma no abuse de ella). Además, usted puede ponerla en contacto con otras mujeres que también han sido maltratadas. Juntas, tal vez ellas puedan encontrar soluciones.

Ayude a su comunidad a darse cuenta de los efectos dañinos de la violencia.


Ayude al hombre. En algunas comunidades, hay hombres que han formado grupos para ayudar a otros hombres a dejar de usar la violencia. Mediante discusiones y ‘sociodramas’, estos grupos ayudan a los hombres a aprender nuevos modos de expresar sus sentimientos y de controlar su comportamiento. Pida a líderes religiosos y comunitarios que ayuden a establecer uno de estos grupos y a convencer a todos los hombres de que es su responsabilidad acabar con la violencia en contra de las mujeres.