Hesperian Health Guides

Cómo cuidar su silla de ruedas

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Su silla le durará más y andará más parejo si la cuida muy bien. Para darle mantenimiento usted misma, necesitará algunas herramientas básicas (vea el cuadro abajo). Las recomendaciones a continuación le pueden servir como una guía general para el cuidado de su silla de ruedas. El grado de mantenimiento que necesite dependerá de cuán parejos o desiguales sean los caminos donde usted se moviliza.


Todos los días

  • Limpie la armazón de la silla con un paño húmedo para quitarle la tierra.
  • Trate de evitar que entre agua o tierra en los rodamientos (bujes, cojinetes) de las ruedas delanteras y traseras (no guarde su silla donde se moje).
  • Asegúrese de que las llantas estén firmes. Si es necesario, ínflelas más con la bomba. Las llantas deben sentirse muy firmes ucando las oprima.
una mujer anda con una tricicleta-a-mano en un camino de tierra.
Si cuida su silla, no le fallará.

Una vez a la semana

  • Revise las llantas para asegurarse de que no estén muy desgastadas y no tengan pinchaduras. Si encuentra una tachuela o un clavo metido en la llanta, no lo saque sino hasta que esté lista para repararla. Si es necesario, cambie la llanta. Si su silla tiene llantas de bicicleta, las podrán componer o cambiar en cualquier taller de bicicletas. No es muy difícil parchar las pinchaduras. Pídale a alguien del taller de bicicletas que le enseñe cómo hacerlo.
  • Asegúrese de que las ruedas traseras giren sin ningún problema. Si se bambolean o hacen algún ruido raro, es posible que los rodamientos de bolas se hayan desgastado y que necesite cambiarlos. Además, apriete todas las piezas que se sientan sueltas (tal vez necesite ir a ver a un mecánico para que le preste llaves más grandes). Quizás necesite aflojar las tuercas un poquito, después de que las apriete, para que las ruedas puedan girar libremente.
  • Si las horquillas delanteras no se mueven de lado a lado fácilmente, asegúrese de que no se estén atorando en los reposapiés. Si la horquilla entera se menea mucho, apriete bien la tuerca superior y luego aflójela apenas lo necesario para que la horquilla se mueva fácilmente.
  • Si las ruedas delanteras no giran bien, quizás necesiten nuevos rodamientos. Lo mejor es que alguien las revise en un taller de sillas de ruedas.
  • Ponga unas cuantas gotas de aceite en un paño húmedo y úselo para sacar las pelusas y la tierra de las 4 cajas de los ejes de las ruedas.
  • Menee los radios de las ruedas traseras grandes. Apriete todos los que estén sueltos con la llave de radios. Cambie los que estén dañados por nuevos.

Una vez al mes

  • Encere la armazón de su silla para que sea más fácil de limpiar y de abrir y cerrar.
  • Es posible que los rodamientos de bolas del centro de las ruedas sean sellados. Pero si no son de ese tipo, sáquelos, límpielos con disolvente, séquelos y vuélvalos a meter con grasa limpia. Si les entra agua a los rodamientos, es posible que se oxiden y entonces la silla no rodará bien.
  • Revise los reposabrazos, los reposapiés y los aros de propulsión para asegurarse de que no tengan asperezas o bordes filosos. Líjelos hasta que queden lisos.
  • Revise los tornillos y los pernos de su silla y apriete los que estén sueltos. Busque tornillos en el respaldo de la silla y pernos en el asiento, el aro de propulsión, la abrazadera en x, los reposapiés, los ejes delanteros, los ejes traseros, los frenos, la rueda giratoria delantera (roldana o ‘rueda loca’ delantera) y el pivote (centro de giro). El pasador de giro de la rueda delantera deberá estar apretado, pero no mucho, porque si no, será más difícil guiar la silla.
  • Vea si la armazón de la silla está rajada o abollada. A veces, las rajaduras hacen que la armazón se rompa. Algunas rajaduras se pueden soldar.

De cada 4 a 6 meses

una flecha indica la abrazadera en X debajo del asiento de una silla de ruedas.
  • Lubrique el centro y la base de la abrazadera en x con aceite de peso medio para maquinaria. También lubrique los otros puntos giratorios de la silla.
  • Revise la tela del asiento y cámbiela si está desgarrada o si se hunde demasiado. Eso es muy importante porque un asiento desgarrado o muy hundido puede causar úlceras por presión.
  • Si usa un cojín de hule espuma, asegúrese de que todavía tenga rebote. De lo contrario, podría causarle úlceras por presión.


¡IMPORTANTE! Cuando hay que cambiar las llantas delanteras, sean de hule sólido o llenas de aire, quizás necesite llevar su silla a un taller de sillas de ruedas para que las cambien allí.

Si su silla se descompone, tal vez necesite llevarla a un taller de sillas de ruedas para que se la compongan. Si no hay un taller de ese tipo en su zona, quizás le puedan ayudar en un taller de bicicletas o de metalistería.

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