Hesperian Health Guides

Informarse sobre la sexualidad

Hay demasiadas jovencitas que se enteran de qué se tratan las relaciones sexuales por primera vez cuando alguien se aprovecha de ellas o las engaña para tener relaciones sexuales con ellas. Para que eso no suceda, los trabajadores de salud, parientes, amigos y asistentes de las jóvenes y mujeres con discapacidad deben incluirlas en las conversaciones sobre la sexualidad y lo que significa ser mujer. Es importante incluir a las jóvenes en los programas de educación sexual. La información y el apoyo que ellas reciben les pueden ayudar a protegerse contra los hombres que quieren aprovecharse de ellas. Para información sobre el abuso sexual, vea el Capítulo 14.

una mujer en silla de ruedas hablando.
A mí nadie me enseñó nada sobre el sexo. A veces oía a mi mamá cuando hablaba con otras mujeres, pero ella nunca habló conmigo. Nunca esperó que me fuera a casar, así que pensó que yo no necesitaba saber nada.

En algunas comunidades, hay mujeres mayores y respetadas que se dedican a enseñarles a las jóvenes lo que significa convertirse en mujer. En otras comunidades, a las jóvenes se les hace una ceremonia especial cuando lleguen a ser mujeres. Y hay otras comunidades donde las jóvenes se reúnen para hablar entre sí de sus experiencias, de sus novios o enamorados, y sus aspiraciones para el futuro. Como sea que las niñas aprendan estas cosas en su comunidad, es importante que las jóvenes con discapacidad siempre estén incluidas.

una mujer con discapacidad hablando.
Yo me enteré de lo que se trataba la sexualidad escuchando lo que decían otras mujeres. Me hubiera gustado que alguien hablara conmigo directamente para que yo le hiciera mis propias preguntas.
una mujer con parche ocular hablando.
Mi madre nunca me dio ningún detalle. Si yo le pedía detalles, ella amenazaba con pegarme. Más que nada aprendí de mis amigas.
una mujer ciega hablando.
Mi tía muchas veces hablaba con las jóvenes para explicarles lo que significa ser mujer. Un día también habló conmigo porque sabía que me podría casar.
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Encontrar a una pareja cariñosa y fiel

Al igual que otras mujeres, usted se merece una pareja que la respeta y la quiere —alguien que la escucha y la trata bien. Se merece a una persona que la ama tal y como es, que aprecia sus puntos fuertes y que está dispuesta a ayudarle con sus limitaciones. Se merece a alguien que además desea su ayuda, su confianza y su amor.

Muchas de las mujeres con discapacidad que encuentran a una pareja cariñosa y fiel dicen que se negaron a creer en los prejuicios sobre la discapacidad. Desarrollaron habilidades y encontraron formas de aportar a sus familias. Además aprendieron a respetarse. Si una mujer se respeta y se valora, será más probable que encuentre a una pareja que también la respeta. vea más información sobre la autoestima.

una mujer con discapacidad hablando.
Después del accidente, se me hizo una joroba y me costaba mucho trabajo moverme. Pero conocí a un hombre cariñoso y nos llevamos muy bien. El admira mi valor y le gusta cómo me río de mis problemas. Cuando me pidió que me casara con él, yo acepté. Ahora tenemos un hijo precioso.
una mujer hablando.
Antes de que mi pareja me propusiera matrimonio, hablamos abiertamente de mi discapacidad. Él me dijo que me aceptaba tal como soy, con limitaciones y todo. Me prometió que nunca se iba a avergonzar de mí. Construimos nuestro matrimonio a partir de la confianza y el respeto mutuo —y además tenemos dos hijos.
una mujer de mayor edad hablando.
Mi esposo y yo nos enamoramos cuando trabajábamos juntos. Nuestros padres se reunieron y se pusieron de acuerdo para que nos casáramos. Mi suegra siempre nos trató muy bien, pero algunos parientes de mi esposo no me querían aceptar. Mi esposo es funcionario del gobierno y ellos pensaban que él no iba a poder viajar con una esposa con discapacidad. Al principio, me dolían mucho sus opiniones. Pero con el apoyo de mi esposo, logramos viajar juntos, y tenemos una relación muy sólida.

Es más probable que una joven con discapacidad encuentre a una pareja cariñosa y fiel si ella estudia y desarrolla habilidades que le permiten trabajar. Por lo general, una mujer que trabaja tiene más oportunidades y se siente más segura de sí misma. Además, la gente verá que ella es una persona capaz que aporta a su familia.

El maltrato de la pareja

Algunas mujeres piensan que tienen que aceptar a cualquier pareja, inclusive a alguien que las maltrata, que no las quiere o que no ayuda a mantenerlas—o a mantener a su familia. Otras mujeres se conforman con cualquier persona que les ayuda a mantener a su familia. Hay mujeres que aceptan tener relaciones sexuales a cambio de comida o de la ayuda que necesitan para sobrevivir. También hay mujeres que trabajan y el hombre se queda con el dinero. Él le dice a la mujer que debería estar agradecida de que se quede con ella.

Una mujer que se valora y que cuenta con el aprecio de su familia y su comunidad sólo acepta tener relaciones sexuales con alguien que la trata bien. No acepta a personas que la golpean o la maltratan.

Matrimonios pactados

En algunas comunidades, las familias hacen pactos para casar a sus hijas. En esos casos, muchas veces a una mujer con discapacidad se le trata como si valiera menos que otras mujeres. Es posible que la familia haga un pacto con cualquier persona que acepte a la mujer con discapacidad, aunque el futuro marido no la vaya a tratar bien. Tal vez la mujer misma acepte ese matrimonio porque piensa que no se merece nada mejor o porque piensa que nadie más querrá casarse con ella.

A veces, el marido le pide a la familia una dote más grande u otros pagos porque la mujer es con discapacidad. O el marido acepta a la mujer con discapacidad como una segunda esposa y no la trata tan bien como a la esposa que no tiene una discapacidad. El hecho de que un hombre pida más dinero o regalos para compensar por la discapacidad de una mujer es un signo de que no la respeta. Muchas veces también la maltratará de otras formas (vea el Capítulo 14).

Amantes secretos

En algunos países, hay hombres que sólo quieren visitar a una mujer con discapacidad de noche, para tener relaciones sexuales con ella, y se van antes de que amanezca. Estos “amantes secretos” generalmente dejan de visitar a la mujer si ella se embaraza y casi nunca ayudan a mantener a su hijo.

un hombre fuera de una casa habla a una mujer preocupada dentro de la casa.
Déjame entrar por favor. Te amo y quiero verte.
¿Qué dirá cuando le digo que estoy embarazada?

El placer sexual

Es normal que una mujer quiera compartir el placer sexual con su pareja. Pero las mujeres no siempre gozan de las relaciones sexuales, por muchas razones. Si su pareja es un hombre, es posible que él no entienda que el cuerpo de ella responde al tacto sexual de una manera diferente al cuerpo del hombre. O quizás a ella se le haya enseñado que las mujeres no deberían disfrutar del sexo o que ella no debería decirle a su pareja lo que a ella le da placer.

una pareja se acurruca en una alfombra, dejando una muleta a un lado.
Una mujer puede tener relaciones sexuales con un hombre o una mujer o consigo misma.

Puede ser más difícil que una mujer sienta placer sexual debido a su discapacidad. Tal vez necesite encontrar formas de tener relaciones sexuales que la hacen sentir bien —sobre todo si quedó con discapacidad hace poco. Ella podrá hallar maneras de tener relaciones sexuales placenteras, acomodándose a su discapacidad, del mismo modo de que se habrá acomodado para ocuparse de su aseo personal diario.

Cómo se siente el placer sexual

Tanto la mujer como el hombre sienten deseos sexuales, pero sus cuerpos no responden a los pensamientos y al tacto de la misma manera. Cuando un hombre o una mujer tienen pensamientos sexuales, o cuando alguien les toca de una manera sexual (el tacto), sus cuerpos se excitan. Si continúan los pensamientos y el tacto, se excitan más. Es fácil ver la excitación en el hombre porque el pene se le endurece.

El cuerpo de la mujer también se excita, pero es más difícil notarlo. El clítoris se hincha; los pliegues genitales y las paredes de la vagina se vuelven muy sensibles al tacto. Un líquido transparente y resbaloso humedece la vagina. Generalmente, los pezones también se hinchan y se ponen muy sensibles.

Si los pensamientos y el tacto sexuales continúan, los cuerpos se excitan cada vez más hasta alcanzar el orgasmo. Cuando la mujer tiene un orgasmo, se siente una descarga de energía en el cuerpo, sobre todo en la vagina y la zona de la pelvis. Pero las mujeres pueden sentir el orgasmo de muchas formas diferentes y a través de todo el cuerpo. Cuando se acabe el orgasmo, ella generalmente se siente relajada y llena de gozo.

Cuando el hombre tiene un orgasmo, el pene expulsa semen, el líquido que contiene los espermatozoides (eyaculación). Después del orgasmo, el cuerpo se relaja y el pene se vuelve a ablandar.

La forma más frecuente de que una mujer alcance el orgasmo es tocando el clítoris. Muchas mujeres también sienten placer sexual y alcanzan el orgasmo cuando se le frota el interior de la vagina con el pene o con los dedos. El ano y los pechos pueden ser muy sensibles al tacto también. Generalmente, la mujer se tarda más que el hombre en alcanzar el orgasmo.

La mayoría de las mujeres puede tener orgasmos, pero hay que recordar que el cuerpo y las experiencias de cada mujer son diferentes. Para poder alcanzar un orgasmo, algunas mujeres con menos sensibilidad en la parte inferior del cuerpo necesitan que su pareja les frote el clítoris firmemente, a veces al mismo tiempo que les frote el interior de la vagina con bastante presión. Hasta las mujeres con lesión de la médula espinal y las mujeres sin sensibilidad en el cuerpo tienen orgasmos, aunque es posible que los sientan de una forma distinta.

No a todas las mujeres les gusta que les toquen y les acaricien las mismas partes del cuerpo. La mayoría de la gente considera que los genitales y los pechos son las partes “sexuales” del cuerpo de la mujer. Pero muchas mujeres también se excitan cuando alguien les toca las manos, el cuello, la cara o el vientre. A veces, esas zonas se vuelven tan sensibles en las mujeres que tienen parálisis o lesión de la médula espinal que ellas sienten un placer parecido al orgasmo cuando alguien las acaricia allí.

Todos los sentidos —el tacto, el olfato, la audición, el gusto y la vista— pueden ser maneras importantes y satisfactorias de experimentar el placer sexual. Las experiencias de los sentidos son diferentes para cada persona, sin importar si es hombre o mujer, o si tiene o no tiene una discapacidad. A veces, lo más importante para una mujer ciega son el tacto, los olores y los sonidos, y para una mujer sorda, quizás lo más excitante del sexo sean el tacto y lo que se ve.

Usted puede descubrir cuáles son las partes más sensibles de su cuerpo, y cómo le gusta alcanzar el orgasmo, acariciándose a sí misma o indicándole a su pareja las cosas que le dan placer. Le ayudará especialmente hacer eso si quedó con discapacidad hace poco. Quizás a su pareja también le dé gusto saber cómo complacerla.