Hesperian Health Guides

Promover la salud mental

Para tener una vida mejor, las mujeres con discapacidad necesitan tener salud, educación y capacidad para movilizarse independientemente y ganarse la vida. Pero las dificultades que hay que vencer para lograr estas metas pueden causar problemas de salud mental. Por lo general, no es necesario tratarse con un trabajador de salud mental capacitado para superar la mayoría de los signos de depresión, angustia o falta de autoestima. Hay maneras en que usted puede ayudarse a sí misma y empezar a sentirse mejor con el apoyo de otra persona o de un grupo.

Cosas que se pueden hacer con pocos recursos

  • Pasar tiempo con sus amigas, haciendo juntas sus quehaceres u otras actividades cotidianas.
  • Expresar sus sentimientos. Si le cuesta trabajo hablar con los demás, tal vez le ayude escribir poemas, canciones o cuentos. O podría expresar sus sentimientos sin usar palabras, a través de la danza, el dibujo, la pintura o la música.
  • Crear un entorno agradable. Trate de arreglar el lugar donde vive a su gusto y con la mayor cantidad de luz y aire fresco que sea posible.
  • Aprovechar la belleza que haya a su alrededor. Por ejemplo, poner flores en un cuarto, escuchar música o ir a un lugar donde haya una vista bonita.
  • Practicar alguna tradición que desarrolla la fuerza interior y ayuda a calmar el cuerpo y la mente.


Relaciones de ayuda mutua

un grupo de mujeres con discapacidad conversan entre ellas.

En una relación de ayuda mutua, 2 o más personas se comprometen a llegar a conocerse, comprenderse y ayudarse mutuamente.

Las relaciones de ayuda mutua pueden servirle para obtener apoyo, reconocer sus sentimientos y controlar reacciones impulsivas. Diferentes personas pueden desarrollar estas relaciones: amigos, parientes, un grupo de mujeres con discapacidad, un grupo de mujeres que trabajan juntas o un grupo que ya se reúne para otro propósito.

Tenga cuidado cuando vaya a formar una relación de ayuda mutua. Sólo escoja a personas que respetarán sus sentimientos y su intimidad. Vea mayor información sobre cómo formar grupos de apoyo.

Aprender a valorarse

una mujer en silla de ruedas hablando.
Cuando usted se valora positivamente, puede andar con la cabeza en alto y sentirse orgullosa de sí misma y de lo que puede hacer. No tiene miedo de hacer cosas nuevas. La confianza en sí misma le da poder. Se respeta a sí misma, aun cuando comete errores. Y el respeto que usted se tiene a sí misma generalmente le gana el respeto de los demás.
Cuando usted sabe que es una persona importante, toma buenas decisiones para su vida. Valora su seguridad, sus sentimientos, su salud--¡se valora completamente! La autoestima positiva le ayuda a entender que todo su ser merece cuidado y protección.

Una mujer, con discapacidad o no, tendrá una autoestima positiva si ha recibido el apoyo de su familia, su escuela y su comunidad para tener la mejor vida posible. Pero si una mujer creció sintiendo que vale menos que los demás porque tiene una discapacidad, ella tendrá que aprender a valorarse.

La autoestima es una de las partes más importantes de la salud mental. Una mujer tiene una autoestima positiva cuando sabe que merece que la traten con respeto. Sabe que la gente le presta atención y aprecia sus opiniones. Se siente capaz de enfrentar dificultades y problemas.

Las niñas y mujeres desarrollan una autoestima positiva cuando su familia, escuela y comunidad las tratan con respeto. Mientras más apoyo reciba la mujer para que tenga la mejor vida posible, más se estimará ella misma. Otras cosas que le ayudarán a llevar la autoestima en alto son el trabajo en algo que sea valorado, la seguridad económica, las relaciones cariñosas, y el vivir libre del maltrato físico o sexual.

una mujer ciega hablando.
Por todo el mundo, nosotras
las mujeres con discapacidad estamos cambiando nuestra manera de vivir con una discapacidad y nos estamos apoyando mutuamente. Estamos orgullosas de nosotras mismas. Somos bellas así como somos.

Desarrollar la autoestima

El proceso para aprender a valorarse y desarrollar una autoestima positiva empieza temprano y continúa toda la vida. Tal vez a usted no la apreciaron cuando era niña, la protegieron demasiado, o no le dieron oportunidades de aprender a confiar en sí misma o de hacer las cosas independientemente. Sin embargo, usted no necesita vivir así ahora que es adulta. Puede valorarse, respetarse y ser apreciada por los demás tal como es. Después de todo, su experiencia le ha enseñado a adaptarse a su discapacidad y salir adelante.

un hombre habla a una mujer mientras otra mujer con una sola pierna camina con muletas.
Ung Yok Khoan es increíble. Era una maestra excelente antes de que una mina terrestre le volara la pierna. Y sigue siendo una
maestra excelente.

Con la ayuda y el apoyo de sus amigos y su familia, una mujer que repentinamente sufre una discapacidad puede aprender a salir adelante. Puede aprender a hacer las cosas de nuevo y de una manera que funcione con su discapacidad. Pero no tiene por que cambiar la forma en que se valora y se respeta a sí misma tan sólo porque su cuerpo o su mente ha cambiado.

La historia de Anita
una doctora escribe en su escritorio mientras conversa con otra mujer.

Anita es doctora y también madre y esposa. Ella quedó discapacitada repentinamente cuando una enfermedad la dejó sorda. Cuando entró al mundo de las personas con discapacidad, sintió la soledad que sienten muchas mujeres con discapacidad. La Dra. Anita se dio cuenta de que podía abandonar su vida de antes o tomar decisiones que le permitirían llevar la vida más normal que fuera posible. Aprendió a leer labios y a comunicarse por escrito cuando los demás no le entendían. La valentía y dignidad con que la Dra. Anita enfrentó su gran pérdida personal y su sufrimiento han sido un ejemplo positivo para muchas personas.


La decisión de Neelima
Neelima sentada al lado de su estufa.

Cuando Neelima era una jovencita, trató de suicidarse tomando ácido. El ácido le destruyó el estómago y el intestino. Los hábiles doctores indios que le salvaron la vida le dijeron que tenía una opción: después de la operación iba a poder hablar o tragar pequeñas cantidades de comida, pero no ambas cosas. Neelima optó por poder tragar. No se desanimó cuando le sacaron la laringe y ella ya no pudo hablar. A pesar de esta limitación, terminó sus exámenes escolares y empezó a trabajar haciendo comidas para banquetes y fiestas.

Neelima, que siempre ha sido buena cocinera, se hizo fama preparando comida en casa y vendiéndola.


No siempre es fácil aprender a valorarse, pero se puede lograr dando pequeños pasos.
El primer paso es conocer a otras personas. Si no está acostumbrada a salir, podría empezar por sentarse en frente de su casa y saludar a sus vecinos. Luego, si puede, vaya al mercado y hable con la gente allí. A medida que la lleguen a conocer, se darán cuenta de que las mujeres con discapacidad realmente no son tan diferentes que las demás mujeres. Cada vez que salga, será más fácil que conozca a otras personas y que se comunique con ellas.

una mujer conversa en lenguaje de señas con otra mujer que le vende papas.
¿Me da
2 papas?
Las papas están muy buenas esta semana, deberías llevarte 3.


A veces, la discapacidad de una mujer le dificulta hablar con otras personas. Las mujeres que son sordas o que no pueden hablar claramente pueden tratar de usar gestos y ademanes o dibujos para comunicarse. Quizás una mujer sorda pueda enseñarles un poco de lenguaje de señas a sus vecinos. Para empezar, escoja a 2 ó 3 personas con quienes quiera comunicarse. Trate de encontrar a personas que tengan paciencia y estén dispuestas a cooperar con usted. Juntas podrán encontrar maneras de comunicarse sobre más cosas cada vez que lo intentan. Con el tiempo, usted podrá comunicarse cada vez más con más personas.

El segundo paso es formar un grupo para mujeres con discapacidad o unirse a un grupo que ya existe. El grupo puede convertirse en un lugar acogedor donde las mujeres se sienten cómodas y con ganas de hablar abiertamente. Las conversaciones entre mujeres pueden ayudarles a empezar a:

  • valorarse y defender su derecho a tomar decisiones para mejorar sus vidas.
  • conocer sus puntos fuertes y débiles.
  • intercambiar ideas y experiencias relacionadas con los desafíos que deben enfrentar debido a sus discapacidades.
  • hablar de la necesidad de aceptar su cuerpo y cuidarlo bien.
  • apoyarse en los buenos y los malos tiempos.
  • aprender a vivir con más independencia.
  • sentirse orgullosas de sí mismas y no dejar que las imágenes negativas de la discapacidad cambien esa actitud.


Lo más difícil fue convencerme a mí misma
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Tina, una mujer de Georgia que quedó discapacitada a causa de un asalto, nos relata su experiencia:

Cuando me di cuenta de que estaba discapacitada y en una silla de ruedas, no lo podía creer. Pensé que yo era la culpable. Pero todos los días me decía a mí misma: “Tus hijos te quieren y tu esposo te necesita. Eres cosmetóloga y las mujeres están esperando a que les embellezcas la cara. Tienes que vivir”. Me di cuenta de que yo era importante para mi familia y mi sociedad.

Decidí vivir —y trabajar para ellos y con ellos. Ahora veo que mi vida ha cambiado y hasta mejorado.

Formar grupos de apoyo

Cuando las mujeres con discapacidad nos reunimos, cada una tiene más fuerza y más esperanza. Eso a su vez nos ayuda a sobreponernos a los problemas que enfrentamos todos los días.

una mujer hablando.
A veces, llegábamos a la reunión desanimadas. No teníamos ganas de hablar. No teníamos energía. Pero luego una carcajada o un abrazo nos contagiaban a todas y entonces nos sentíamos más fuertes. El solo hecho de estar juntas —y no solas— nos
da fuerza.

Tan sólo el poder hablar sobre un problema puede ser útil. Después de que una mujer relate su historia, la dirigente del grupo puede preguntar si otras mujeres han tenido experiencias parecidas. Después de escuchar todos los relatos, el grupo puede hablar de lo que tienen en común las historias, de las condiciones sociales que quizás contribuyan a los problemas y de lo que el grupo podría hacer para cambiar esas condiciones.

Luego las mujeres pueden decidir si desean trabajar juntas o por separado para corregir uno de los problemas que hayan identificado. Las mujeres tienen más poder cuando colaboran que cuando actúan solas.

Cómo formar un grupo de apoyo

  1. Encuentre a 2 ó más mujeres que quieran empezar un grupo.
  2. Decidan cuándo y dónde reunirse. Lo mejor sería encontrar un lugar tranquilo, como una escuela, un centro comunitario, una cooperativa, una iglesia o un templo.
  3. Hablen de lo que esperan lograr. Escojan los temas más importantes que quieran discutir. Por lo general, los grupos de apoyo funcionan mejor cuando los forman y los dirigen mujeres con discapacidad.
  4. Ofrezcan apoyo en vez de consejos. Recuerden que cada mujer tiene que decidir cómo enfrentar sus problemas ella misma. Nadie debe decirle qué hacer.
    un grupo de mujeres con discapacidad escuchan mientras una de ellas habla.
  5. Las discusiones del grupo son privadas. Pídales a todas las mujeres que no hablen con nadie más al respecto.
  6. Den a todas las mujeres la oportunidad de hablar pero guíe la discusión de manera que no se desvíe del punto principal. Después de las primeras 3 ó 4 reuniones, tal vez las mujeres quieran turnarse para dirigir al grupo. Si les da la misma oportunidad a todas, quizás las mujeres tímidas también se animen a dirigir al grupo.
una mujer hablando.
A algunas de nosotras nos habían maltratado sexualmente, pero nunca habíamos podido decírselo a nadie. Sólo en el grupo pudimos hablar de cosas
tan terribles.


Dar cabida a los sentimientos. A veces las mujeres esconden sus sentimientos (o ni siquiera se dan cuenta de ellos) porque piensan que son malos, peligrosos o vergonzosos.

Crear una historia, una dramatización o un dibujo. Ustedes pueden inventar una historia sobre una situación parecida a las experiencias que han contado los miembros del grupo. Para una mujer que está tratando de entender sus sentimientos puede ser provechoso escuchar a otras personas hablar sobre lo que sienten. La líder del grupo empieza la historia y luego otra mujer sigue contando otra parte. El grupo continúa así, hasta que todas las mujeres hayan añadido algo y hayan completado la historia. Otra opción es representar la historia con mímica y diálogos improvisados mientras la vayan contando. O, después del relato, podrían dibujar o pintar la historia entre todas.

Estas preguntas podrían ayudar al grupo a hablar sobre sus sentimientos:

  • ¿Cuáles son los sentimientos o experiencias más importantes en esta historia?
  • ¿Por qué surgieron esos sentimientos? ¿Cómo los está enfrentando la mujer?
  • ¿Qué le podría ayudar a salir adelante?
  • ¿Qué podría hacer el grupo para ayudarle?
una mujer con un solo brazo hablando.
Yo antes me despreciaba, como si fuera la culpable de que mi familia es pobre. Pero no es mi culpa que sea discapacitada. He podido hablar sobre esto con otras personas y eso me ha ayudado a entender por qué las personas con discapacidad sufrimos lo que sufrimos.


Conocer las causas de un problema. Cuando las mujeres con diferentes discapacidades hablan entre sí, empiezan a darse cuenta de que muchas de ellas tienen los mismos tipos de problemas. Eso les puede ayudar a identificar las causas de fondo de los problemas.

una mujer dibuja en un papel grande mientras otras mujeres la miran.

Hacer un dibujo de su comunidad. Este ejercicio da mejores resultados si el grupo ya se reúne hace algún tiempo. Su grupo puede hacer un dibujo de su comunidad. Tal vez sirva que la líder haga un dibujo sencillo para empezar. Luego las otras mujeres pueden añadirle al dibujo las partes de la comunidad que contribuyen positivamente a la salud mental de las mujeres con discapacidad y también las partes que causan problemas de salud mental. Estas preguntas pueden ayudar al grupo a crear un plan de acción:

  • ¿Cómo podemos fortalecer las partes de la comunidad que ya contribuyen a la buena salud mental de las mujeres con discapacidad?
  • ¿Qué cosas nuevas hay que hacer?
  • ¿Cómo podemos lograr esos cambios?
una mujer empleando lenguaje de señas.
Hicimos un plan para concientizar a los delegados de la junta vecinal sobre el acceso a los baños y los proyectos de agua potable de la comunidad. Fuimos en grupo a reunirnos con ellos. Si una de nosotras tratara de hacerlo sola, sería mucho más difícil.
una señorita hablando.
Asegúrense de que las niñas y mujeres
con discapacidad participen en todas las actividades familiares y comunitarias.