Hesperian Health Guides

Usar las leyes para lograr la justicia de género

Los desequilibrios de poder que viven las mujeres en sus familias y comunidades no son solo personales o culturales. Las políticas de gobierno y las leyes apoyan y refuerzan la desigualdad de género. Por ejemplo, en muchas comunidades hay leyes que niegan a las mujeres el derecho a elegir con quién casarse, el derecho a divorciarse, el derecho a tener o heredar propiedades o el derecho a firmar contratos o acuerdos de negocios. Algunas mujeres ni siquiera tienen derecho a decidir si quieren recibir tratamiento médico o no. (Ver Exigir que los sistemas jurídicos detengan la violencia y Usar las leyes internacionales para defender los derechos de las mujeres).

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Empiece por hablar sobre las leyes actuales que no promueven la igualdad. Por ejemplo, ¿Las mujeres reciben el mismo salario que los hombres por el mismo trabajo? ¿Hay leyes que dificultan el acceso que tienen las jóvenes a la atención médica?

Promover la justicia de género significa cuestionar las leyes que promueven la desigualdad, proponer leyes nuevas y crear conciencia sobre la forma en que las leyes y las políticas ayudan a promover mayor igualdad. Muchos de estos esfuerzos se basan en una serie de acuerdos internacionales que reconocen la igualdad de los derechos de las mujeres.

Acuerdos internacionales de derechos iguales para mujeres y hombres

Cuando se fundó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, promulgó una Carta para exigir los “derechos iguales para hombres y mujeres”. En ese año solo 30 de los 51 países participantes aseguraban el voto a las mujeres. Aunque la Carta de la ONU exigía la igualdad en derechos de género, tuvieron que transcurrir varias décadas de movilización internacional para lograr cambios. Finalmente en 1975, un grupo de mujeres de casi todos los países del mundo se reunió en la Ciudad de México para hablar sobre los derechos de las mujeres y proponer cambios a las leyes y costumbres injustas basadas en las expectativas de género. Esta primera reunión exigía que se eliminara la discriminación de género y se incluyera a las mujeres en los planes de desarrollo. En reuniones posteriores se han creado normas internacionales más específicas, como proporcionar un acceso universal a la anticoncepción, tratar de forma equitativa a las niñas y aumentar la participación de las mujeres en los gobiernos de todo el mundo.

Los gobiernos de la mayoría de los países estuvieron de acuerdo con los principios que mostraban las propuestas de las mujeres, pero los grupos locales de mujeres, las promotoras de salud y sus aliados aún tienen que movilizarse y luchar para deshacerse de leyes dañinas, sustituirlas por leyes justas y cambiar las ideas de la gente sobre los roles de género y los derechos humanos. ¡Todavía hay mucho por hacer!

Proteger el derecho de las viudas a heredar

En Kenia cuando muere el esposo de una mujer, la familia de él a menudo le quita sus tierras y su casa, aún si el esposo le dejo la propiedad a su mujer. El grupo GROOTS (Organizaciones de Base que Trabajan Unidas en Hermandad), organiza a grupos comunitarios de vigilancia para evitar que eso pase y trabaja para educar a las comunidades sobre los derechos de las mujeres a heredar.

GROOTS empezó por organizar grupos comunitarios de escucha, donde las personas participantes escuchaban grabaciones de viudas a quienes les habían quitado todas sus pertenencias, y que contaban cuánto habían sufrido por eso. Los grupos de escucha fueron creciendo y se convirtieron en grupos de reflexión que incorporaron a líderes comunitarios. Al compartir historias e información sobre las leyes, todos aprendieron sobre el derecho legal de las mujeres a heredar y a ser propietarias, el por qué sucede este arrebato de propiedad y cómo condena a muchas mujeres y niños a vivir en la pobreza. Hablar con los líderes comunitarios y otros líderes tradicionales les ayudó a entender que podían prevenir que esto sucediera al apoyar a estas viudas y a los grupos de vigilancia. Algunas personas en la comunidad también se han capacitado como consejeros legales que pueden informar a las mujeres sobre sus derechos legales y abogar por ellas.

Cada vez hay más lugares donde la policía, los líderes tradicionales y la comunidad han acordado trabajar juntos para proteger los derechos de las mujeres que enviudan.

a large group of people listening to a recording.
Las jóvenes en México aprenden a luchar para la equidad de género y la salud

En México, el matrimonio y el embarazo en jóvenes son comunes. Las jóvenes que se casan y se embarazan a una temprana edad usualmente no terminan sus estudios, no consiguen empleos que les permitan superarse y se quedan atrapadas en un ciclo de pobreza que es difícil romper.

En Oaxaca, México, el Grupo de estudios sobre la mujer Rosario Castellanos (GESMujer) ha tenido mucho éxito ayudando a las mujeres jóvenes a romper este ciclo. GESMujer trabaja directamente con mujeres jóvenes indígenas y afromexicanas a través de capacitaciones en temas de equidad de género, salud sexual y reproductiva, prevención del embarazo adolescente y gestión y participación comunitaria. Al aumentar su confianza en ellas mismas y sus habilidades de liderazgo y comunicación, las jóvenes han tomado las riendas de sus vidas y han empezado a abogar por sus derechos.

Considerando que los roles de género tradicionales son la causa de la situación desigual que viven las mujeres, GESMujer también se enfoca en capacitar a la comunidad para enfrentar y cambiar estas ideas dañinas.

Al mismo tiempo que las jóvenes se capacitan con GESMujer, participan en los esfuerzos comunitarios que promueven la búsqueda de la igualdad y equidad entre hombres y mujeres. Junto con un grupo de aliadas y aliados jóvenes, desarrollan diversas actividades recreativas como pintar murales, crear teatro, llevar a cabo ferias comunitarias y otras estrategias para aumentar la conciencia y trabajar por una sociedad más justa y equitativa. Todas las acciones que realizan involucran a mujeres y hombres de todas las edades, a las autoridades locales, al personal de los centros de salud y escuelas, entre otros.

Pero crear conciencia comunitaria no basta para transformar un sistema social y político. Para lograr que las mujeres tengan mayor poder político en sus comunidades, GESMujer decidió unirse al movimiento nacional para promover leyes que aseguren la representación equitativa de las mujeres en el gobierno.

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En 2014, tras el trabajo colectivo de activistas que se organizan en defensa de los derechos humanos, el gobierno finalmente aprobó una ley que obliga a los partidos políticos a asegurar que la lista de candidatos a cargos electivos incluya el mismo número de mujeres que de hombres.

Que las mujeres estén incluidas como candidatas no quiere decir que ganen automáticamente, por lo que las líderes comunitarias de GESMujer se enfocan en apoyar a candidatas locales y en asegurar que quien gane destine presupuesto para los programas que promueven la equidad de género y el derecho a la salud para todas y todos en sus comunidades.

Haciendo énfasis en la formación de una red de activistas juveniles de muchas comunidades, GESMujer también ayuda a promover políticas que afirman los derechos de las mujeres indígenas jóvenes y a responsabilizar a los funcionarios y funcionarias gubernamentales.

Los frutos de los esfuerzos de GESMujer son visibles en la vida de las jóvenes, sus familias y sus comunidades. Muchas activistas jóvenes de GESMujer reportan que las capacitaciones les han ayudado a desarrollar relaciones más saludables y ahora saben cómo prevenir el embarazo para que puedan terminar sus estudios. Muchas ahora tienen habilidades que les han ayudado a encontrar fuentes locales de empleo, lo que les permite permanecer en sus comunidades y contribuir al bienestar de sus familias y comunidades. Estas jóvenes también se han ganado el respeto de las autoridades locales, lo que les ha permitido trabajar con ellas con el fin de mejorar la situación para todas las mujeres.

Cuando los esfuerzos de base se vinculan con estrategias en otros sectores sociales y políticos para promover la igualdad de género y la salud, las estructuras de las comunidades se benefician de un cambio innovador y sostenible.

El cambio toma tiempo y requiere coraje

Cuando las personas han reflexionado sobre cómo los roles de género son injustos y dañinos tanto para las mujeres como para los hombres, pueden empezar a pensar en los cambios que quieren lograr. Esto significa enfocarse en sus propias actitudes y expectativas, así como para cambiar costumbres, condiciones y leyes.

La desigualdad de género es la raíz de la mayoría de los problemas de salud que presentamos en el resto de los capítulos de este libro. Las actividades e historias en cada capítulo muestran una variedad de maneras de trabajar por la igualdad de género y la salud de las mujeres.



Este página se actualizó el 13 mar 2019