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Capítulo 6: Los examines médicos

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Las mujeres con discapacidad necesitan exámenes médicos

una mujer con discapacidad está parada fuera de un consultorio.

Muchas personas piensan que la salud de una mujer con discapacidad depende únicamente de su discapacidad y por eso ella no necesite preocuparse por los exámenes que pueden ayudar a prevenir, detectar y tratar otros problemas de salud. Pero eso no es cierto. A todas las mujeres les conviene hacerse un chequeo de rutina cada 2 ó 3 años, aunque se sientan bien. Un chequeo de rutina es una forma importante de encontrar algún problema de salud cuando está empezando y se puede tratar antes de que se convierta en un problema más grave.

A las mujeres con discapacidad muchas veces es difícil someterse a los chequeos de rutina. Algunas mujeres no quieren que un trabajador de salud las examine porque tienen vergüenza de sus cuerpos. Otras no quieren que nadie las toque. Y algunas mujeres se han sometido a tantas operaciones y exámenes que ya nunca más quieren ver a un trabajador de salud.

Sin embargo, los chequeos de rutina son tan importantes para las mujeres con discapacidad como lo son para cualquier otra mujer. Por eso, le recomendamos que use este libro y otra información sobre la salud de la mujer para aprender lo más posible sobre los exámenes que todas las mujeres necesitan. Entonces, podrá pedirles a los trabajadores de salud de su zona —y exigirles a los directores de los hospitales y a los ministros de salud— que les proporcionen esos servicios a las mujeres con discapacidad.

Este capítulo contiene información sobre el examen de mama y el examen pélvico. Es importante que una mujer se haga ambos tipos de exámenes con regularidad para mantenerse sana. Para mayor información, lea sobre otros exámenes y pruebas.

Para qué sirven los chequeos de rutina

A veces, una persona está enferma y no se da cuenta sino hasta que el problema se vuelve muy grave y difícil de tratar o de curar. Pero hay muchos problemas de salud que se pueden detectar mediante un chequeo de rutina, antes de que se agraven. Éstos son algunos de los problemas de salud que se pueden tratar con más éxito cuando se detectan oportunamente: anemia (sangre débil), tuberculosis, VIH/SIDA y otras infecciones de transmisión sexual, paludismo (malaria), lombrices y otros parásitos intestinales, algunos tipos de cáncer, presión alta y diabetes. Cualquier mujer —con o sin discapacidad— podría tener alguno de esos problemas.

Trayendo exámenes médicos a la comunidad
un grupo de mujeres con discapacidad conversan sentadas en un círculo.

Lizzie Longshaw es una mujer con discapacidad de Zimbabwe. Ella sabía que la mayoría de las mujeres con discapacidad en su comunidad nunca se habían hecho un examen pélvico ni un examen de mama. Las clínicas estaban demasiado lejos y cobraban mucho por sus servicios. Lizzie sabía la importancia que tienen esos exámenes para la salud de las mujeres con discapacidad. Pero, debido a las dificultades que enfrentaban esas mujeres para obtener exámenes, muchas de ellas no se enteraban de sus problemas de salud hasta que era demasiado tarde, y muchas murieron de cáncer.

Lizzie reunió a un grupo de mujeres con discapacidad y juntas aprendieron lo más que pudiera acerca del cáncer y otros problemas de salud, y de cómo ciertos exámenes pueden ayudar a todas las mujeres a detectar problemas cuando todavía se pueden tratar y hasta curar. Luego el grupo convenció a un funcionario del Ministerio de Salud a que se reuniera con ellas. Le explicaron al funcionario que a las mujeres con discapacidad les costaba mucho trabajo llegar a las clínicas y que no tenían suficiente dinero para pagar por los servicios. El funcionario quedó tan impresionado con lo mucho que las mujeres habían aprendido que logró que el gobierno pusiera a disposición de las mujeres con discapacidad de esa comunidad una clínica móvil gratuita. Una vez al mes, la clínica móvil llega a la comunidad y les ofrece servicios de planificación familiar y detección precoz del cáncer.

Hay 2 tipos de cáncer que frecuentemente afectan a las mujeres: el cáncer de mama y el cáncer del cuello de la matriz. El examen de mama y el examen pélvico sirven para detectar esos tipos de cáncer a tiempo para tratarlos y hasta curarlos. Por eso es importante que las mujeres se sometan a esos exámenes con regularidad.

Cómo prepararse para un examen de mama o un examen pélvico

una mujer con brazo protésico habla con una trabajadora de salud.
¿Me puede decir por favor cómo me va a examinar los pechos?

Usted se puede preparar si sabe de antemano cómo se hace cada examen. Pídale a la trabajadora de salud que describa todos los pasos del examen y que le explique lo que usted no entienda. Piense de antemano en las preguntas que le quisiera hacer a la trabajadora de salud.

Es posible que usted necesite alguna atención particular durante el examen, debido a su discapacidad. Si puede, pídale a una pariente o a una amiga que la acompañe durante el examen. Hable con la trabajadora de salud sobre sus necesidades antes del examen. Así ella podrá hacerle el examen de la forma más cómoda y menos riesgosa para usted.

Si usted es sorda o no puede oír bien, pida a una amiga que sepa lenguaje de señas que la acompañe y le ayude a comunicarse con la trabajadora de salud.

Si es ciega o no puede ver bien, pida a una amiga que la acompañe y le describa el examen. Pídale a la trabajadora de salud que le explique todo lo que haga y lo que usted no puede ver.

Si tiene movilidad reducida o dificultad para caminar, pida a una amiga que la acompañe o planee de antemano cómo entrar a la clínica o al consultorio.

Si tiene problemas de aprendizaje o comprensión y está asustada, nerviosa o incómoda, pídale a una persona de confianza que se quede con usted durante el examen.

Si usted es pariente o asistente de una mujer que tiene dificultad para aprender o comprender las cosas, le puede ayudar de estas formas:

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  • Hable con ella de antemano sobre los exámenes. Explíquele para qué sirven y por qué son importantes para su salud. Describa cada examen y conteste sus preguntas. Si puede,
    dígale quién la va a examinar.
  • Si es posible, llévela a conocer el lugar donde le harán los
    exámenes, un día antes de que le toque la consulta.
  • Acompáñela durante el examen si ella quiere. Si el trabajador de salud es hombre, asegúrese de que una mujer de confianza se quede con ella todo el tiempo.


Si usted es trabajador o trabajadora de salud, podrá ayudar a la mujer así:

  • Vuelve a explicarle el examen justo antes de hacérselo. Explíquele cómo se hace el examen y pregúntele si tiene preguntas. Ella probablemente estará más tranquila si le puede hacer preguntas antes de que comience el examen.
un espéculo.
  • Muéstrele todos los instrumentos que va a usar, como por ejemplo, el espéculo. Antes de empezar el examen pélvico, explíquele cómo se usa el espéculo para que no se sorprenda. Deje que ella lo toque, si quiere.
  • Háblele durante el examen. Explíquele lo que está haciendo a cada paso. Dígale qué es lo que le va a hacer antes de hacerlo. Pregúntele si está lista y espere a que ella le conteste. Así ella podrá controlar en parte lo que le está pasando. Asegúrese de que una mujer en la que ella confía la acompañe todo el tiempo.