Hesperian Health Guides

¿Quién pone las cosas en marcha?

En una comunidad, casi siempre habrá quienes quieran ayudar a empezar un programa de rehabilitación o por lo menos a organizar algunas actividades. Quizás todo lo que se necesite sea una ‘chispa que encienda la mecha’. Esta chispa puede ser una persona, un folleto o hasta un programa de radio que ofrezca ideas e información básica, despertando así la inquietud de la gente.

Por ejemplo, sabemos de una promotora de salud que tiene discapacidad por causa de la polio, que un día leyó en una revista de la Organización Mundial de la Salud un artículo sobre “La Rehabilitación para Todos.” Como resultado, empezó a organizar a la gente de su pueblo para construir un parque de rehabilitación sencillo. Del mismo modo, las hojas de actividades NIÑO-a-niño a veces han inspirado a algunos maestros a organizar actividades con los niños de la escuela para enseñarles a prevenir ciertas discapacidades y a portarse mejor con los niños con discapacidad.

Por lo general, para poner en marcha un proyecto, se necesita que una persona con algo de experiencia en rehabilitación y en trabajo comunitario se quede un tiempo en la comunidad. Su misión será reunir a todas las personas con las mismas necesidades y ayudarles a hacer planes y a conseguir la información y los recursos especiales que necesitan.

A dicho ‘especialista’ a veces se le llama un ‘agente de cambio’. No necesita ser un profesional en rehabilitación o trabajo social. De hecho, los expertos y profesionales a menudo son los últimos en aceptar que las personas con discapacidad y sus familiares pueden y deben ser los principales participantes y líderes en un programa comunitario de rehabilitación.

Lo indispensable es que el ‘agente de cambio’ respete a la gente, y que esté dispuesto a ayudar a todos a unirse para satisfacer sus necesidades y defender sus derechos.

Un buen ‘agente de cambio’ es un consejero, no un jefe; ofrece información y alternativas, no da órdenes ni toma decisiones. Sobre todo, si no es de la comunidad, se mantiene en segundo plano, permitiendo que la gente tome sus propias decisiones y dirija su propio programa. En otras palabras, evita a toda costa tomar las riendas del proyecto.

Sin embargo, mantenerse en segundo plano es algo más fácil de decir que de hacer, sobre todo para un agente de cambio que está muy entregado a su trabajo. Para asegurarse de que los miembros de un programa (y no la gente de fuera) sean quienes lo dirigen, es una buena idea que los agentes de cambio—y cualquier otro profesional—no estén presentes todo el tiempo. Al contrario, deben animar a la gente del programa a continuar sola. Quizás la última prueba del éxito de un agente de cambio sea poder dejar la comunidad para siempre sin que su ausencia se note mucho. Este antiguo verso chino expresa bellamente estas ideas:

Al empezar un programa para personas con discapacidad, muchas veces conviene que el agente de cambio sea una persona con discapacidad. Así será aceptado como alguien del grupo, aunque sea de fuera.



Esta página se actualizó el 27 may 2020