Hesperian Health Guides

Cuidado inicial de la persona con la medula dañada

Es mejor que un niño que se acaba de dañar la médula espinal reciba los cuidados iniciales en un hospital, sobre todo en uno que tenga buenas enfermeras. Sus familiares deben quedarse con él en el hospital para asegurarse de que se le mantenga limpio y se le voltee regularmente para que no le salgan llagas de presión, ni le dé pulmonía. (Si los empleados del hospital están muy ocupados y no tienen mucha experiencia con personas con daño de la médula espinal, pueden dejar que al niño se le formen llagas de presión—las cuales pueden amenazarle la vida.)

¡PRECAUCIÓN! Durante las primeras 6 semanas, o hasta que hayan sanado todos los huesos rotos, tenga cuidado de no doblarle al niño la espalda, el cuello o la cabeza cuando lo mueva o lo voltee. Use los mismos métodos y precauciones que se usan para levantar a una persona herida. Cuando el cuello o la espalda hayan sanado, puede empezar a acostar al niño boca abajo, al principio por 10 minutos y después por más tiempo si no hay problemas.


Una operación de la espina puede o no ser necesaria. Si la operan, la persona debe permanecer acostada, casi sin moverse por lo menos 6 semanas. El propósito principal de una operación es prevenir más daños—no curar la parálisis. El daño hecho a la médula ya no puede ser remediado, ni con operaciones ni con medicinas.

Prevención de las llagas de presión

Cuando se pierde la sensibilidad, es fácil que se formen llagas sobre las partes huesudas del cuerpo—sobre todo en las caderas y nalgas. El mayor riesgo existe en las primeras semanas (o meses) después del accidente. Esto es porque el niño debe permanecer muy quieto, y aún no ha aprendido a mover o voltear el cuerpo. Es muy importante evitar las llagas de presión. Para esto se necesita la comprensión y el cuidado continuo, tanto por parte del niño como de quienes lo atienden.

ASEGURESE DE LEER EL CAPITULO 24 SOBRE LA PREVENCION Y EL TRATAMIENTO DE LAS LLAGAS DE PRESION.


RESUMEN: PREVENCION TEMPRANA DE LAS LLAGAS DE PRESION (Damos más detalles en el Capítulo 24.)

  • Use un colchón suave o una colchoneta gruesa y firme de espuma (esponja).
  • Use almohadas y cojines para evitar la presión sobre las partes huesudas.
  • Cambie de posición (voltéese de la espalda a la barriga y de lado a lado) cada 2 ó 3 horas. Para evitar las llagas de presión lo mejor es acostarse boca abajo.
  • Mantenga su piel y las sábanas limpias y secas.
  • Coma alimentos ricos en vitaminas, hierro y proteína.
  • Muévase y haga ejercicio para que la sangre le circule bien.
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  • Revísese la piel todos los días para descubrir posibles señas de llagas—y no ponga presión sobre una llaga que se esté formando, hasta que la piel se vea sana otra vez.


Cómo evitar las contracturas

En las primeras semanas después del accidente cuando el niño permanece acostado, es fácil que se formen contracturas (encogimiento de los músculos), sobre todo en los codos y los pies. Hay que usar almohadas y cojines para apoyar los pies, mantener los codos derechos y las manos en buena posición. Es conveniente que se inicien los ejercicios para mantener el movimiento normal de las coyunturas de los pies, manos y brazos lo más pronto posible, teniendo cuidado de no mover la espalda hasta que la herida haya sanado. Damos más información sobre la prevención de contracturas en personas con la médula espinal dañada.



Esta página se actualizó el 20 nov 2019