Hesperian Health Guides

Agricultura sostenible en la ciudad

Cada vez es más frecuente que la gente de las ciudades prepare espacios para el cultivo de huertos familiares para alimentarse, crear empleos y mantener vivos los conocimientos y tradiciones de labranza. Al crear espacios verdes con cultivos y árboles también se mejora el aire de las ciudades y se reducen las enfermedades causadas por la contaminación de éste, como el asma. Al convertir los espacios vacíos, que con frecuencia se vuelven basureros, en sitios de cultivo y huertos familiares, se contribuye además al embellecimiento y salud de la ciudad.

Adapte los métodos de labranza a espacios pequeños

  • Cultive plantas que se expanden verticalmente sobre estacas, muros u otros soportes. El costado de los edificios puede ser un lugar muy bueno para las plantas trepadoras.
  • Cultive plantas comestibles en las azoteas y balcones, en cubetas, bolsas, llantas, latas y canastas viejas. Se puede utilizar cualquier envase que tenga un hueco para que salga el agua. Las hortalizas de hoja verde como la espinaca y la lechuga, y las legumbres como los tomates, pimientos y berenjena crecen bien en maceteros. Las bananas, higos, dátiles pigmeos, piña, cítricos enanos y mango enano, también crecen bien en maceteros.
  • Las camas de siembra, de 20 cm de profundidad o más, pueden llenarse de materia orgánica como cortezas de maíz, cáscaras de arroz o cacao, hojas y hasta papel rasgado. Siembre brotes con una pequeña porción de tierra en huecos hechos en la materia orgánica y sus raíces se esparcirán. Con el tiempo, la materia orgánica se convertirá en tierra.
Un huerto en la azotea
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  • Para hacer las camas de siembra elevadas aplique la técnica de excavación doble o apile 1 m de tierra sobre el concreto dentro de un recipiente grande.
  • Siembre o ponga los brotes muy cerca el uno del otro. Las plantas que crezcan así se adaptarán con el tiempo a la estrechez del espacio.
  • Cultive juntos, en un pequeño espacio, más de un tipo de planta.
  • Vuelva a sembrar un nuevo cultivo inmediatamente después de cosechar el anterior.
Cómo preparar un huerto con camas de doble excavación

EHB Ch15 Page 311-1.png La doble excavación es una buena técnica para cosechar lo máximo posible en un espacio pequeño, o para sembrar en tierras o suelos duros con poca materia orgánica.

  1. El ancho de la cama de siembra debe ser tal que 2 personas hincadas justo en sus bordes puedan tocarse las manos en la mitad. Podrá hacer la cama tan larga como la necesite.
  2. Afloje la tierra superficial y esparza composta ya lista o estiércol sobre toda la cama.
  3. Comenzando desde un extremo, cave en sentido transversal a la cama una zanja de 30 cm de profundidad por 30 cm de ancho.
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    capa superior del suelo
    estiércol
  5. Utilice una pala o una horca de cavar para soltar la tierra en el fondo de la zanja y agregue algo de composta o estiércol.
  6. Cave la segunda zanja en sentido transversal a la cama (de través). Ponga la tierra de la segunda zanja en la primera zanja. Suelte la tierra del fondo y esparza composta o estiércol.
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  8. Continúe así hasta que haya cavado toda la cama de un extremo al otro. La tierra suelta se acumulará sobre el terreno de los bordes. Haga la cama pareja y plana, con los bordes en ángulo de manera que el agua y la tierra no se escurran. Agregue una capa de composta lista y cernida sobre el fondo de la cama, que estará en ese momento lista para recibir la siembra.

    No caminar sobre las camas para no compactar la tierra. Si aplica esta técnica de doble excavación una vez y luego le pone fertilizante natural cada estación antes de sembrar de nuevo, la tierra permanecerá sana y suelta por muchos años.

Tierras contaminadas

La tierra en las ciudades puede estar contaminada con sustancias tóxicas tales como el plomo de las pinturas, la gasolina y las pilas usadas, que pueden causar graves problemas de salud. Para determinar si están contaminadas:

  • Averigüe para qué usos se destinó la tierra en el pasado. Si hubo alguna fábrica, estación de gasolina, estacionamiento de vehículos o basurero, probablemente esté contaminada.
  • Si la tierra huele a productos químicos, probablemente esté contaminada.
  • Las áreas por debajo de las paredes pintadas generalmente están contaminadas con plomo.


Las muestras de suelos se pueden analizar en las universidades, agencias de extensión agrícola, o laboratorios privados. Los análisis para detectar el plomo no son costosos, pero detectar otros contaminantes generalmente es difícil y costoso.

Cómo sembrar sin peligro en tierra contaminada

Uno todavía puede sembrar alimentos sin peligro en tierras contaminadas. Puede cubrir la tierra con una capa de arcilla compactada o concreto. Esto sella los contaminantes. Siembre en recipientes o camas superficiales. No hay peligro en sembrar frutas (como tomates) en tierra contaminada porque éstos absorben menos toxinas que los cultivos de hoja (como espinaca) y raíces (como zanahorias y papas).

La agricultura urbana florece
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La isla de Cuba produjo en una época enormes cosechas de azúcar y tabaco para la exportación. Se aplicaban métodos agroindustriales que dependían de combustibles y productos químicos derivados del petróleo. Con el colapso de la Unión Soviética, Cuba perdió a su mayor proveedor de petróleo y un gran comprador de azúcar y tabaco. Debido a desacuerdos políticos, la mayor parte de los países no vendía productos químicos a Cuba, ni compraba productos cubanos. Cuba se vio obligada a descubrir otros métodos para producir alimentos.

Cuba hizo de la agricultura sostenible su nueva política nacional. Promovió los métodos sostenibles con terrenos cedidos por el gobierno, mediante la educación y el establecimiento de mercados locales. A medida que las nuevas técnicas se desarrollaban y popularizaban, hubo más alimentos sanos para todos.

Como sucede en otros países, muchos cubanos se fueron del campo a las ciudades. En la actualidad el gobierno alienta a la gente a cultivar alimentos en las ciudades aplicando métodos sostenibles. La agricultura urbana promueve la buena nutrición y proporciona trabajo y educación. La mayor parte de la producción de verduras, aves, flores y plantas medicinales que se consumen en La Habana, capital de Cuba, ahora se cultivan en o cerca de la ciudad. Las plantas medicinales que se cultivan en La Habana se venden a bajo precio en las tiendas llamadas “farmacias verdes”. Aunque su aparición se debe a la crisis, la agricultura sostenible ha mejorado la calidad de vida de las personas.